Un pequeño Vaticano en Madrid

¿De Madrid al cielo? No, 25.000 metros cuadrados regalados por el Ayuntamiento del centrista Gallardón a la Iglesia Católica en pleno centro histórico de la ciudad

El cemento armado de los obispos vestirá de gris la zona de Las Vistillas a pesar del rechazo unánime tanto del vecindario como de los partidos en la oposición del consistorio madrileño. Quienes se enfrentan al Estado en cuestiones como el aborto, el divorcio, la laicidad, la memoria histórica, la educación, los derechos de la comunidad LGTB, la investigación científica, etc., se muestran encantados de llamar al Estado, esto es, a los impuestos que pagamos todos, para recibir altas sumas de dinero público en forma de suelo urbanizable. En concreto es una parte del Estado español, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, gobernados por el PP, quienes han cedido gratuitamente esos terrenos al Arzobispado de Madrid.

Las lenguas mejor informadas del país hablan de que el acuerdo se cerró definitivamente en la reciente visita privada al Estado español del número dos del Vaticano, Tarcisio Bertone. Lo de "visita privada" se entiende ahora, era para tratar asuntos de carácter privado que afectan a la Iglesia Católica española, uno de ellos sin duda el proyecto de un pequeño Vaticano en Madrid como imagen y centro de referencia para toda la comunidad católica de habla hispana.

Pero, ¿para qué semejante operación urbanística? Básicamente se trata únicamente, como muchas otras actuaciones públicas de la Iglesia Católica, de una cuestión de imagen, de proyección, de demostración de fuerza. A nadie se le escapa que con un porcentaje cada vez menor de católicos practicantes la Iglesia Católica empieza a necesitar ya menos templos para celebrar sus ritos. Pero el Vaticano parece decidido a aliviar la crisis económica poniendo nuevas piedras y cemento a costa de la ciudadanía madrileña. Si es cierto que cada vez están más vacías las parroquias, también es cierto que la Iglesia Católica busca una mayor repercusión mediática con grandes encuentros internacionales (de los jóvenes, de la familia, de los enfermos, etc.) que concentran a grandes masas de "peregrinos" y para ello hacen falta un nuevo modelo de templos amplios y con una estética contemporánea integrados en grandes áreas con parques y otros edificios con servicios como comedores, bibliotecas, albergues, residencias para el clero… Esto y no otra cosa es lo que pretende construir en pleno centro de Madrid.

El histórico espacio verde que será arrebatado a la ciudadanía y ocupado por nuevas construcciones de la Iglesia Católica se sitúa en uno de los bordes del centro histórico de Madrid, en la llamada Cornisa de San Francisco, espacio que fue inmortalizado entre otros por Francisco de Goya en "La pradera de San Isidro". El lugar, con una leve elevación sobre el resto de la ciudad, ofrece unas vistas inmejorables del Palacio Real y de la Basílica de San Francisco del siglo XVI, así como de la ribera del Manzanares. Pero si histórico es el carácter verde y público del espacio, también es histórica la presencia de la Iglesia Católica en esos terrenos, pues fueron usados durante un tiempo por el Tribunal de la Inquisición para llevar a cabo lo que ellos consideraban juicios.

Todo debe estar listo para 2011, año en que se celebrará en Madrid la Jornada Mundial de la Juventud con la presencia de Ratzinger. Aunque todo le saldrá gratis a la Iglesia Católica, Rouco Varela, como representante de la empresa ICAR S.A. (Iglesia Católica Apostólica Romana, Sociedad Anónima) se reunió con los presidentes de la CEOE, CEIM, Banco de Santander, BBVA, la Caixa e Iberdrola (entre otros) y se constituyó la Fundación Madrid Vivo, que va a recaudar más de 60 millones de euros sólo para la celebración de dicha jornada.

No contaba la Iglesia Católica con que la oposición a estas operaciones sería en el Estado español tan fuerte, pues suponen la naturaleza católica del pueblo español. Pero ese mismo pueblo, en parte católico, se siente irrespetado por la Iglesia Católica con actuaciones como ésta. Es por eso que el Partido Socialista Europeo, animado por el PSOE, recurrirá a la Comisión Europea para conseguir una declaración de impacto ambiental que anule cualquier actuación urbanística prevista en el proyecto. A nivel más local ya se está movilizando la Federación Regional de Vecinos de Madrid (FRAVM).

¿Pero de verdad es para tanto si sólo serán unos pocos edificios sencillos? Pues sí, es para eso y para más, pues se pretende construir una "casa eclesial" (residencia para sacerdotes) con una fachada de 140 metros, una biblioteca, otra iglesia… así hasta cinco nuevas construcciones religiosas. El consistorio defiende el proyecto alegando que también se edificarán una escuela y un complejo deportivo. Pero los vecinos de Madrid sospechan ya que la primera será de titularidad católica y que el segundo será para élites que jueguen al golf o al paddle, por lo que no ven que salgan beneficiados y piden la paralización del proyecto aprobado por la comisión de urbanismo del Gobierno de Gallardón hace tan sólo unos días.

Lo llamativo es que sea Gallardón quien haya dado el visto bueno a todo esto, él que presume de centrista, de moderado y no sólo de no escuchar la COPE sino de haberle ganado un juicio al cantamañanas de la emisora de los obispos.

Esperemos por el bien de todos que al pasear por esa zona de Madrid podamos seguir admirando lo que Pío Baroja escribió en su novela "La busca":

"Manuel cruzó despacio el Viaducto, llegó a las Vistillas, miró cómo unos traperos hacían sus apartijos, después de extender el contenido de los sacos en el suelo, y se sentó un rato al sol. Veía, con los ojos entornados, los arcos de la iglesia de la Almudena, por encima de una tapia; más arriba, el Palacio Real, blanco y brillante; los desmontes arenosos de la Montaña del Príncipe Pío, y su cuartel rojo y largo, y la hilera de casas del paseo de Rosales, con sus cristales incendiados por la luz del sol".

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