Un payaso frente a Dostoievski

Gregor Acuña desnuda su alma en el estreno del monólogo ‘El Gran Inquisidor’

Gregor Acuña sube a escena y el público no se ríe. Esto ocurrirá, previsiblemente, el próximo miércoles en Córdoba. Una experiencia nueva para un payaso que ha trabajado con Tricicle en su formación Clownic y que desde 2006 arranca carcajadas con su propia compañía, Excéntrica Producciones. Actor, director de teatro y musicales, ayudante de dirección en óperas, profesor del Centro de las Artes Escénicas de Sevilla… este sevillano nacido en Alemania (Hamburgo, 1971) ha hecho de casi todo sobre y detrás del escenario menos enfrentarse a un texto dramático. Y para estrenarse ha elegido nada menos que El Gran Inquisidor, de Dostoievski, un cuento que el escritor ruso publicó en 1880 dentro de la novela Los hermanos Karamazov y que habla de cómo el hombre tiene tanto miedo a la libertad que se refugia en la religión para renunciar a ella.

La obra se estrenará el próximo día 12 en la Casa de Sefarad de Córdoba, donde estará hasta el 15. Dirigido por el argentino Juan Carlos Malpeli, se trata de un monólogo de una hora de duración que el autor de Crimen y castigo ubicó en la Sevilla de 1559, cuando el Gran Inquisidor gozaba de un poder casi absoluto y los herejes ardían a diario.

En ese ambiente, Dostoievski se plantea ¿Qué pasaría si Jesús volviese a la tierra y viera el imperio que la Iglesia ha levantado en su nombre? Por supuesto, la Inquisición lo habría encerrado acusándole de herejía. El monólogo es el interrogatorio que el Gran Inquisidor, Fernando de Valdés, le hace a ese que dice llamarse Jesús, quien le contesta con un desafiante silencio.

A Gregor Acuña, que ha trabajado con grandes directores como José Luis Gómez, Mauricio Scaparro, Salvador Távora y Joan Font, siempre le había atraído la idea de subirse solo a un escenario. «Enfrentarme al público en solitario es una necesidad que siento desde hace mucho. En 1992, cuando ganábamos dinero en el teatro, le encargué a un dramaturgo alemán que me escribiera un monólogo, pero fue un proyecto fallido», recuerda Acuña, quien hasta ahora se había dedicado a cultivar risas con montajes como Restaurant tú Three, un espectáculo sin palabras con el que han hecho más de 200 funciones y que está aún en gira.

«Desde 1992 he tenido muchos monólogos en mis manos, aunque ninguno me ha atrapado como este. Ahora, a mis 41 años, siento la necesidad de contar cosas del alma y este es un texto que te abre todos los poros. Nosotros hemos trasladado la obra a la actualidad, aunque el texto, salvo pequeños recortes, permanece intacto. Vivimos tiempos de crisis, de búsqueda, tanto a nivel espiritual, como social o político. Nuestra sociedad está desolada, hay un vacío tan grande como el que retrata Dostoievski en su obra», explica el actor.

La versión que proponen Malpeli y Acuña es el «no teatro». «Como artista, pongo sobre el escenario situaciones creíbles en las que el público se transforma en espía. No necesito esconderme detrás de la palabra teatro», afirma Malpeli, alumno del Actors Studio que dirigió Lee Strasberg y del que salieron, entre otros muchos, Marilyn Monroe, Paul Newman o Jack Nicholson. «La obra no tiene escenografía, apenas unos muebles, ni luces ni sonido. Es un lindo salto al vacío», añade Malpeli.

Grandes de la escena internacional como Peter Brook, Patrice Chereau y Klaus Kinski han buceado en los mecanismos de poder que retrata El Gran Inquisidor. En Sevilla la obra ha podido verse en el Teatro Lope de Vega en 2007 bajo la dirección de Brook y, también, en 1992 como resultado de un taller que dirigió el húngaro George Tabori para el Centro Andaluz de Teatro.

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