Un párroco bajo sospecha y detenido

El sacerdote Julián Ruiz cumple prisión preventiva mientras la Justicia de Monte Quemado investiga si abusó sexualmente de B. M., el joven de 17 años que lo denunció. Los peritajes establecieron que Ruiz padece “trastorno histriónico de personalidad”.

Julián Ruiz, cura párroco de Pampa de los Guanacos, pueblo de Santiago del Estero cercano a la frontera con el Chaco, enfrenta una acusación por abuso sexual presuntamente cometido contra un chico de 17 años. El jefe del Cuerpo Médico Forense (CMF), Julio Roldán, ayer informó que, de acuerdo con el peritaje psiquiátrico, el cura padece de “trastorno histriónico de personalidad”, pero que no puede decir que su perfil sea el de un abusador, porque “desde el punto de vista psiquiátrico y psicológico, no existe un perfil específico de un abusador sexual”. El religioso cumple prisión preventiva en la capital provincial desde fines de mayo, cuando el joven B. M. denunció que había abusado de él en tres ocasiones, a bordo de un auto, en el monte. Ruiz asegura que es inocente, aunque sí reconoció haber enviado al adolescente fotos “de algún contenido impropio”, como confirmó a Página/12 su abogado, Francisco Cavallotti. El letrado, además, adelantó que pedirá un careo entre su defendido y el muchacho, que justamente hoy cumple 18 años, porque “a Ruiz no lo inculpan pruebas” sino sólo la palabra de B. M.

El estudio del CMF, practicado en los Tribunales de Santiago del Estero, determinó que Ruiz tiene “un trastorno histriónico de la personalidad del grupo B, desórdenes dramáticos, emocionales o erráticos”. El sacerdote “reúne los criterios necesarios para diagnosticar un trastorno histriónico de la personalidad, con algunos criterios que configuran rasgos de una personalidad límite”, aseguró Roldán. El especialista aclaró que “en el caso que se investiga, un abuso sexual, no se puede hablar de que éste (el sacerdote) posea un perfil de abusador, ya que desde el punto de vista psiquiátrico y psicológico, no existe un perfil específico de un abusador sexual”.

La investigación de la causa recayó en el Juzgado de Instrucción en lo Criminal y Correccional de Monte Quemado –localidad del departamento de Copo, la jurisdicción en la que se encuentra Pampa de los Guanacos–, a cargo de José Luis Torrelio. Fue este magistrado el que resolvió dictar la prisión preventiva el 20 de mayo, el mismo día en que los oficiales de policía se dirigieron a la parroquia para concretar el allanamiento mientras el sacerdote concedía una entrevista telefónica a un diario local.

En la denuncia realizada ante la Justicia Penal, el joven B. M. contó que conoció al sacerdote por azar: aburrido, enviaba mensajes de texto desde su celular a números que inventaba “para hacer de amistades”. Uno de esos sms llegó al teléfono de Ruiz, con quien desde entonces siguieron en contacto. El cura Ruiz dijo que se llamaba José y tenía 24 años; con el tiempo, él y el joven se contactaron en Facebook, red social en la que el joven “veía a través de fotografías que publicaba el denunciado (…) que era un cura párroco”. Cuando el adolescente preguntaba, señala la denuncia, Ruiz “evadía la pregunta, refiriendo que luego le contaría porque era una larga historia”. A veces, el cura pedía al joven “que le presentara amigas”; otras veces, “habría comenzado a realizarle insinuaciones (…) con intenciones de mantener una relación amorosa”.

“Los acosos e insinuaciones habrían continuado hasta que en el mes de marzo, fecha exacta no recuerda, pero sí que un día viernes acordaron verse”, porque el muchacho iría a Pampa de los Guanacos de madrugada. Quedaron en que “lo buscaría en frente de la Iglesia Medalla Milagrosa, lugar de donde (el muchacho) no se fue con el denunciado”, porque en la calle había alguien que lo conocía y lo había visto. Poco después, adolescente y sacerdote se encontraron en otro lado, “donde sí subió al auto”. Charlaron. El cura Ruiz “nuevamente se le habría insinuado, comenzó a manosearlo en su cuerpo entero y le pedía que le hiciera sexo oral”. El muchacho declaró ante la Justicia que “en un principio se negaba a hacer esas cosas, pero luego accedió, ya que no quería que abusara de él por la fuerza”.

“Si usted me pregunta a mí qué hay para juzgar al cura, no hay pruebas. Lo único que hay es lo que dice” el muchacho B. M., dijo a este diario el defensor de Ruiz, Francisco Cavallotti. “El dice que la amenaza consistía en que si no accedía a los bajos instintos del cura, el cura iba a decirle a su madre que era homosexual. A todo esto, el chico contó que nunca se cuidaron ni él ni Ruiz, pero él tiene sífilis y mi defendido no.”

En la causa consta que el joven de 17 años y el cura intercambiaron por celular fotos íntimas hasta poco antes de que el cura fuera detenido. “Hay fotos y mensajes de texto subidos de tono, sí. Pero el abuso no existió. Yo digo que hay que ver quién se beneficia con que saquen al cura de Pampa de los Guanacos, un pueblo en los confines de la provincia, cercano a Pampa del Infierno, en Chaco. Por acá pasa la Ruta 16, que es la del Mercosur, hay mucho problema con el narcotráfico y las tierras.”

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