Un padre consigue la retirada del crucifijo del Madre de la Luz tras tres años de denuncia

El consejo escolar de la residencia en la que estaba el símbolo decidió su desmontaje después de que la Junta le informara del procedimiento

Salvador Pérez, padre de una alumna del Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Madre de la Luz de la capital, acaba de obtener un triunfo que llevaba tres años buscando en un territorio tan hostil como el que comparten la exhibición de símbolos religiosos y la aconfesionalidad de lo público.

El consejo escolar de la residencia educativa Madre de la Luz dependiente de la Junta ha retirado finalmente el crucifijo de hierro de grandes dimensiones que, hasta hace unos días, permanecía erguido sobre la pared de este edificio colindante con el patio interior del colegio homónimo situado en el barrio de Nueva Andalucía y del que Pérez es usuario. La delegación territorial de Educación del Ejecutivo autonómico notificó a Manuel Navarro, responsable del Observatorio del Laicismo (Europa Laica) -institución que arropó a Pérez en su causa-, de la decisión tomada por el órgano de gobierno escolar la pasada semana y ayer hizo lo propio con el padre, justo diez días después de que este advirtiera en estas páginas que llevaría ante el Defensor del Pueblo tal controversia ante el silencio administrativo que venía obteniendo por respuesta.

En este tiempo, fuentes de Educación indican que un servicio de inspección se trasladó al centro y contactó con el equipo directivo para dar cobertura a la denuncia interpuesta por el progenitor y la entidad laicista e indicar a sus responsables que era de la competencia de la residencia proceder o no a su retirada.

Precedente escéptico

En una reunión celebrada el penúltimo día del pasado mes, la residencia acordó el desmontaje «inmediato» del símbolo cristiano, un hecho que finalmente se ha producido en los últimos días. Aunque satisfecho con el resultado, Pérez mantiene su escepticismo a día de hoy sobre el procedimiento que rige en Andalucía y critica que la decisión última esté en manos de lo que decidan los colegios o los institutos. «No puede depender de una votación en un consejo escolar lo que ocurre en un centro», señala a IDEAL. «Imaginemos que se decide colocar una bandera nazi», agrega.

En un escrito remitido por Educación unos días antes de que sus inspectores acudieran al Madre de la Luz, la delegación territorial informó a Pérez de que, precisamente, ante la ausencia de «normativa específica» sobre este particular, el criterio actual de la Consejería es dejar que los centros decidan autónomamente, siempre «sin perjuicio de que sus decisiones puedan ser revisadas por la Administración».

El debate, así, sigue abierto ahora para Pérez, aunque su victoria siente un precedente. En esta línea, Navarro sostiene que la posición de la Junta no se ajusta al marco legislativo estatal. A juicio de su observatorio, la existencia de elementos religiosos en espacios públicos «conculca el principio de aconfesionalidad del Estado» y rema en contra de lo establecido en el Estatuto de Autonomía andaluz en cuanto a la garantía de una educación pública y «laica».

Pérez comenzó su particular batalla en 2012, cuando pidió sin éxito la retirada del símbolo. Un año después, sus exigencias tocaron la puerta de Educación, que demoró su respuesta hasta la actualidad.

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