Un ocaso lento pero firme

La influencia de la Iglesia se encuentra en decadencia Cada año hay menos sacerdotes y seminaristas, así como más matrimonios civiles e hijos de solteras.

Desde cualquier punto de vista, salvo el económico, la Iglesia atraviesa una lenta pero firme decadencia en España. Los obispos tratan de mantener su no tan antiguo poder, salen a la calle y hacen orientaciones preelectorales, pero las cifras reflejan otra tendencia: la influencia de su doctrina va cayendo. Cada vez hay menos sacerdotes y seminaristas, menos primeras comuniones, más matrimonios civiles y más hijos de solteras. Este es el panorama que se encontrará el nuevo presidente de los prelados.

HIJOS DE CASADAS: La evolución se dirige a la media europea
Antes era un estigma, pero ahora viene a ser cada vez más normal. No tanto como en Francia, donde el año pasado nacieron más hijos fuera del matrimonio que dentro de él, pero España se acerca a la media europea, en la que entre el 35% y el 40% de las madres son solteras. En 1975, año de la muerte de Franco, solo dos de cada 100 bebés era extramatrimonial. En 1991 la proporción pasó a ser de uno de cada 10. Desde 1996, la tasa de hijos fuera del matrimonio crece a un ritmo de punto y medio por año. Así, mientras que en el 2002 representaban el 21,8%, en el 2006 —último año del que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) aporta datos— la cifra pasó a ser del 28,4%.

SACERDOTES: Números en descenso y edades en ascenso
Los sacerdotes españoles son cada vez menos, y —dada la actual crisis de vocaciones— también cada vez más viejos. De acuerdo con los datos de la Oficina de Estadística y Sociología de la Iglesia, el número de sacerdotes diocesanos en el Estado era de 18.564 en el 2001, de 18.154 en el 2003 y de 17.864 en el 2005, último del que se tienen datos. España, en todo caso, no es una excepción en el contexto mundial: la Iglesia registró el pasado año un descenso de 7.200 religiosos respecto al 2006.

VOCACIONES: Un fenómeno creciente imposible de soslayar
Los obispos suelen minimizar la crisis de vocaciones sacerdotales, pero sus documentos la reflejan. En su edición del 2007, el libro La Iglesia católica en España. Estadísticas consigna que en el curso 2000-2001 había en España 1.797 seminaristas mayores, mientras que en el 2005-2006 eran cerca de 300 menos: 1.481. Este descenso tiene algo que ver con la escasa confianza que la Iglesia inspira entre los jóvenes. Según un estudio de la Fundación BBVA, los curas son el colectivo menos valorado entre los universitarios.

MATRIMONIOS: Los civiles superan a los religiosos en Catalunya
El INE informa de que en el 2006 se celebraron 211.818 bodas en España. De esas, el 44,2% fueron civiles, cuando en el 2000 representaban el 24%. Los catalanes son quienes menos pasan por un altar para unirse en matrimonio: el 62,5% de los casados hace dos años lo hicieron por lo civil. Si a estos porcentajes se suma el número de parejas de hecho, estén o no registradas, queda claro que son mayoría las uniones que se escapan del control de la Iglesia. Las cifras de la Conferencia Episcopal Española (CEE) reflejan un panorama similar: los matrimonios eclesiásticos pasaron de 152.118 en el 2001 a 123.715 en el 2005. Al mismo tiempo, los divorcios se han disparado: en el 2006, 126.952 parejas españolas disolvieron judicialmente su matrimonio, dato que representa el 87% de todas las rupturas de ese año y es cuatro veces mayor que el del 2005, en un fenómeno que se explica en parte por la nueva ley, conocida popularmente como del divorcio exprés. Con los abortos ocurre algo similar: según el Ministerio de Sanidad, las interrupciones voluntarias de embarazo se han duplicado en una década en España y pasan ya de 100.000 al año.

CATOLICISMO: La religión pierde peso de año en año
Los españoles que se declaran católicos son cada vez menos, según los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Si en 1998 eran el 83,5% de los encuestados, en 2005 pasaron a ser el 79,3%, porcentaje que disminuyó al 77% en el 2007. El portavoz de la CEE, Juan Antonio Martínez Camino, aseguró hace poco que 10 millones de españoles acuden cada semana a misa, una cifra incompatible con la del CIS, que en su estudio de diciembre informa de que apenas el 16,8% de los encuestados va a la iglesia cada domingo.

DECLARACIÓN DEL IRPF: Una casilla que apenas se tacha en Catalunya
El PSOE declaró hace un mes que la Iglesia debía dar "pasos definitivos" hacia la autofinanciación. Con independencia de si se cambia o no el impuesto religioso —por el que los contribuyentes que lo desean asignan el 0,7% de su IRPF a la Iglesia—, los obispos tienen otro motivo para encaminarse hacia esa autonomía financiera: los contribuyentes que tachan la casilla católica son cada vez menos. Pasaron, según la CEE, del 39,1% en el 2001 al 32,92% en el 2005, año en el que solo el 22,8% de los catalanes destinaron dinero a la Iglesia a través de la declaración de la renta.

EL SISTEMA: Un modelo generoso pactado con el PSOE
Cada vez son menos los contribuyentes que dan dinero a la Iglesia, sí, pero eso no significa que esta reciba menos euros gracias a la declaración de la renta. Con el nuevo sistema de financiación, pactado en septiembre del 2006 con el vilipendiado Ejecutivo socialista, la asignación de este impuesto que los fieles podían aportar a la Iglesia pasó del 0,52% al 0,7%, un pacto considerado muy beneficioso para los obispos. Prueba de ello es que fue rechazado por todos los gobiernos anteriores. De ahí que se estime que este año la CEE recibirá 153 millones de euros por el IRPF, cuando en el 2006 recibió 144 millones. A esto hay que sumar los casi 5.000 millones que, según los expertos, la Administración aporta a la Iglesia por su red de servicios.

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