Un obispo francés, procesado por encubrir a un cura pederasta

Un obispo católico francés, procesado por encubrir a un sacerdote pederasta, admitió ante una corte que se concentró más en ayudar al perturbado clérigo que en asistir a las víctimas y sus familiares.

En un intento de justificar su conducta el obispo ha alegado que pensaba que se trataba ‘sólo’ de ‘tocamientos’.

Pierre Pican, obispo de Baayeux-Lisieux, declaró en el primer día de su juicio en Caen, en el noroeste de Francia, bajo cargos de no entregar al sacerdote sentenciado a 18 años de cárcel por la violación de un niño y abusos sexuales cometidos contra otros diez, entre 1989 y 1996.

Pican, de 66 años, señaló que reprendió al padre Rene Bissey en enero de 1997, tras enterarse de uno de los casos de abuso, pero que fracasó en dar seguimiento a los otros casos que el clérigo admitió durante su conversación. No obstante, el obispo de Bayeux (Calvados), ha reconocido que cuando fue alertado por su entonces «brazo derecho», el ex vicario general de la diócesis, Michel Morcel, creyó que «se trataba sólo de tocamientos».

«La no investigación de los sucedido con las otras víctimas fue una falta de vigilancia por parte nuestra», dijo el obispo, visiblemente incómodo por tener que discutir los actos sexuales durante el juicio.

En lugar de informar a la policía, dijo Pican, envió a Bissey a un retiro y luego le obligó a buscar asistencia psiquiátrica.

Luego transfirió a Bissey a una parroquia vecina en septiembre de 1998, pero el sacerdote fue arrestado bajo cargos de pederastia unos días después.

Pican es el primer obispo francés acusado por no informar sobre un sacerdote pederasta, aunque otros casos similares han surgido en otros países, ante las denuncias cada vez más frecuentes de la jerarquía eclesiástica por parte de las víctimas de abusos sexuales de sacerdotes.

«Detrás del padre Pican, es la Iglesia Católica la que se arriesga a ser acusada durante esta causa», señaló el diario católico ‘La Croix’ con un editorial publicado en primera plana.

«El procedimiento que se siguió demuestra que en ningún momento se tomo en cuenta la situación de las víctimas. Al padre Pican sólo le interesó la suerte del padre Bissey», escribió el juez que elaboró la nómina de cargos.

Los abogados de Pican argumentan que las leyes francesas sobre el secreto profesional le otorgan el derecho a guardar silencio sobre la información que Bissey pudo haberle confiado durante una conversación privada.

La ley francesa respeta la confidencialidad de la información divulgada a un sacerdote por un católico que admita sus pecados durante la confesión.

Pero los abogados de los familiares de las víctimas de Bissey dicen que Pican no puede utilizar esa justificación, por cuanto la conversación tuvo lugar fuera del confesionario y no goza, por lo tanto, de la protección de la ley.

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