Un obispo al mes

Además de la ocultación o mala gestión de casos de abusos sexuales a menores, la renuncia se han debido a enfrentamientos doctrinales con el Vaticano, a irregularidades económicas graves…

La publicación de internet "Vatican Insider" -dependiente del diario "La Stampa" y que reúne a un equipo plural de vaticanistas- ha realizado el recuento de que desde abril de 2005, momento de la elección de Benedicto XVI como Pontífice, hasta el presente ha sido aceptada la renuncia antes de su fecha de jubilación de 77 obispos, lo que significa casi uno al mes, propiamente un "cese" cada 36 días.

El dato es suficientemente significativo si se tiene presente que el nombramiento y consagración de un obispo es el acto supremo de gobierno del Vaticano y que su remoción implica un hecho de "violencia" administrativa en una institución que, al modo de decir de Stalin, carece de ejércitos, o en este caso de fuerzas especiales de intervención en las diócesis afectadas.

Habría que examinar la serie histórica de dimisiones aceptadas por la Santa Sede en circunstancias similares, pero es un hecho que la cifra dada por "Vatican Insider" es notoriamente alta y no ajena a la limpieza que Benedicto XVI se propuso a causa de los cuantiosos casos de abusos del clero ocultados o no tramitados disciplinariamente por los mitrados correspondientes.

A un obispo se le acepta la dimisión antes de fecha por motivos de enfermedad o por incapacidad de otro tipo para gobernar una diócesis, tal y como prescribe el canon 401.2 de Código de Derecho Canónico: "Se ruega encarecidamente al Obispo diocesano que presente la renuncia de su oficio si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad para desempeñarlo".

Evidentemente, el "se ruega" no supone un arma de coacción con suficiente contundencia, lo que significa que en estos mismos momentos pueden existir obispos que pelean con la Santa Sede su permanencia en el puesto, circunstancia que se resuelve en extremo con el nombramiento de un bispo coadjutor con "facultades especiales", el cual "toma posesión de su oficio cuando personalmente, o por medio de un procurador, presenta las letras apostólicas de su nombramiento al obispo diocesano y al colegio de consultores, en presencia del canciller de la curia, que levanta acta" (canon 404.1).

Además de la ocultación o mala gestión de casos de abusos sexuales a menores (especialmente objeto de dimisiones en Irlanda, Estados Unidos o Australia), los motivos de aceptación de renuncia anticipada se han debido a enfrentamientos doctrinales con el Vaticano, a irregularidades económicas graves en algunas diócesis o comportamientos impropios de un consagrado en materia sexual (vida en pareja, hijos secretos, abuso de menores, etcétera).

Según el anuario pontificio de 2012 existen 5,104 obispos católicos en todo el mundo. La cifra de 77 depurados significa un porcentaje muy bajo, de un 1,5 por ciento. No obstante, supuesto el largo proceso de investigación oficial para designar a un obispo, la cifra no es despreciable. Con todo, en este punto al Papa Benedicto XVI no se le puede achacar debilidad de mando.

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