Un libro destapa que el despilfarro y los abusos llevan al Vaticano al borde de la insolvencia

La publicación coincide con el escándalo por la compra de un inmueble de lujo en Londres con fondos para caridad

Las reformas del papa Francisco para poner orden en las cuentas de la Santa Sede no están dando los frutos que se esperaban. Así lo asegura el periodista Gianluigi Nuzzi en su último libro, que destapa que el Vaticano está perdiendo tanto dinero que si no se hace nada, en el 2023 caerá en la insolvencia.

“No lo digo yo, lo dicen ellos mismos: el déficit es estructural. El Vaticano pierde 120.000 euros al día. Sin medidas urgentes, hay riesgo de quiebra”, asegura Nuzzi a este diario. El periodista no es un desconocido para la Santa Sede. Fue una figura central del Vatileaks, llegando a ser juzgado y absuelto por publicar las cartas secretas filtradas por el mayordomo de Benedicto XVI.

Bajo el título de Giudizio Universale , el libro desgrana unos 3.000 documentos confidenciales del Vaticano, que desde el 2015 no ha publicado un presupuesto y no tiene prefecto (ministro) de Economía desde que el australiano George Pell fue apartado para ser juzgado por abusos sexuales en su país. Todo esto ha llevado a un permanente clima de sospecha, aunque el arzobispo Nunzio Galantino, presidente de la Administración del Patrimonio de la Santa Sede Apostólica –que gestiona los bienes e inmuebles– niega el riesgo de quiebra. “Sólo hay necesidad de una revisión de gastos, y es lo que estamos haciendo”, declaró al diario de la Conferencia Episcopal italiana.

La publicación del libro llega en unos días en que las cuentas de la Santa Sede están en el ojo del huracán por otro escándalo financiero que ha llevado a la suspensión de cinco trabajadores. Según reveló la revista L’Espresso , la Secretaría de Estado –el corazón administrativo de la Iglesia en el mundo– compró un inmueble de lujo en Londres por valor de 200 millones de dólares con fondos provenientes del Óbolo de San Pedro, el organismo que recauda donaciones de los feligreses, teóricamente destinadas a caridad. El número tres del Papa, el arzobispo venezolano Edgar Parra, habría participado en la operación. El nubarrón es tan grande que ha provocado la dimisión del jefe de seguridad, incapaz de evitar que esta información se filtrara a la prensa.

El Estado más pequeño del mundo no tiene impuestos, y se financia a través de su patrimonio inmobiliario, inversiones, contribuciones de los fieles o las caras entradas que cobran los Museos Vaticanos. Los documentos dicen que está en números rojos: en 2018 perdió casi 44 millones de euros, mientras que en el año anterior fueron 32 millones.

Las causas son múltiples, pero la principal es la caída de las donaciones al opaco Óbolo de San Pedro, que no presenta sus cuentas desde el 2013. El libro destapa que si en el 2006 las donaciones llegaron a 101 millones de euros, cayeron a 70 millones en el 2016, y ahora siguen a la baja. El motivo serían los repetidos escándalos de abusos sexuales y el consecuente daño que han provocado a la imagen de la Iglesia en el mundo. “Sólo el 10% de las donaciones terminan en beneficiencia”, denuncia Nuzzi.

Otras razones de esta supuesta crisis económica en San Pedro son el poco rendimiento del enorme patrimonio de la Santa Sede en Roma –unos 800 inmuebles están vacíos y un 15% de las casas se alquilan a cero coste o con precios de favor– pero también el alto gasto en personal, que el autor sitúa en 140 millones de euros el año pasado. “Se dijo que debían dejar de contratar, y no lo han hecho –expone–. Piensa que sólo en el departamento de comunicación trabajan alrededor de 600 personas”.

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