Un integrista católico y un ex-presidente debaten sobre lo de «siempre»

Hace unos días en Ávila, en un ambiente religioso más que universitario, el “integrista católico” Cañizares y el ex presidente Zapatero, protagonizaron un debate. Se generó una moderada expectación difundida por algunos medios de comunicación de forma interesada. Un hecho a constatar, que no debería de pasar desapercibido, de cara a movimientos futuros, fue que, entre los asistentes, se encontraba una destacada representación del “lobby católico del PSOE”, que compartieron el acontecimiento con varios centenares de jovenzuelos (y menos jóvenes), algunos de los cuales eran “integristas católicos” que aplaudieron, con pasión, al clérigo y abuchearon al ex-presidente.

Dicen las crónicas que la actual dirección del PSOE no observó con agrado que Zapatero acudiera a este acto, pero a falta de otros “espacios de mayor altura”, el “ex” aceptó la invitación, para -delante de las cámaras- actuar, una vez más, con su acostumbrada retórica: Reconocimiento expreso de la influencia del cristianismo en la historia (con un planteamiento muy poco ilustrado), mostrar su pasión por el diálogo interreligioso y mostró su opinión, muy particular y pacata, sobre la necesidad de una “separación del Estado de la iglesia” en suma: poca cosa o, más bien, nada nuevo, para quien tuvo ocho años por delante, para haber avanzado, algo, en la necesaria laicidad de las instituciones,… sin embargo durante esa largo período de mandato fue por el camino opuesto: Se echó en brazos del cardenal Bertoni, procuró una mayor financiación del culto y el clero (católico), mantuvo, de forma cómplice, la norma que permite la usurpación de bienes públicos por parte de la iglesia católica, fomentó, con la LOE, más catolicismo en la Enseñanza y cerró la posibilidad de una revisión del Concordato… Entonces: ¿Por qué aceptó subirse a un estrado “ultra” y, además, hablar de “su” particular modelo de Estado laico?

El caduco cardenal, aquel que lanzaba (desde su poltrona toledana) soflamas contra el laicismo y las libertades, contra la secularización de la sociedad, contra las familias no católicas, contra los homosexuales, contra la investigación genética, contra la igualdad de género, contra leyes civiles aprobadas en el Parlamento… el que alentaba a los integristas católicos a que dieran “su vida” por la fe católica, rozando con sus actos y declaraciones -casi permanentemente- el delito… ahora se atreve a tratar sobre ética y moral, aunque en el mismo tono de hace unos años: Increíble, pero cierto y allí sentados en primera fila, católicos del PSOE… junto a un centenar de “legionarios” y “kikos” entre otros… nada más y nada menos, dialogando sobre “humanismo”.

Tupido velo.

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