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Un grupo radical sabotea iglesias en recuerdo de la Setmana Tràgica

Unas 20 parroquias de BCN amanecieron con pintadas ofensivas y puertas encadenadas Los responsables acusan a la jerarquía católica de «imponer su moral hipócrita»

Una veintena de iglesias de Barcelona amanecieron ayer con la desagradable sorpresa de encontrar sus paredes exteriores repletas de pintadas ofensivas, las cerraduras selladas y las puertas encadenadas. Los responsables de semejante broma son un grupo que se autodenomina La Gallinaire y que la madrugada del domingo decidieron que la mejor manera de recordar la Setmana Tràgica de 1909 es volver a sabotear los templos de la ciudad, aunque en esta ocasión, sin llegar a quemarlos.
El objetivo, según reza un manifiesto de este colectivo radical, era que ayer no se pudiera decir misa; ya fuera porque el párroco no era capaz de reventar el enorme hierro que impedía el paso, porque las bombas fétidas o los excrementos de animal introducidos por cualquier orificio convertían la iglesia en una cuadra o porque las pintadas –con adjetivos tan originales como «pederastas» o «genocidas»– eran demasiado ofensivas como para que los feligreses acudieran a su cita dominical.

SORPRESA RELATIVA / El padre Victor, del oratorio de Sant Felip Neri, en Gràcia, no parecía ayer muy sorprendido. Reconoció que los días anteriores incluso bromearon con la idea de «hacer guardias nocturnas» ante la posibilidad de ataques y se puso serio al sentenciar que nadie iba a decidir por ellos si había misa o no.
Eso sí, este templo tuvo que dejar las puertas abiertas durante el oficio matinal debido al tremendo hedor de las bombas fétidas, que durante toda la noche escamparon su perfume por el oratorio. Curiosamente, la placa que el sábado se destapó en este edificio que hace un siglo fue pasto de las llamas no sufrió daño alguno. «Supongo que no vieron la información en la prensa, porque de haberla visto se la habrían cargado seguro», bromeó el padre Victor.

PRESAGIO DE MARAGALL / Este religioso, un hombre joven y afable, parecía incluso satisfecho de haber abierto la portalada del oratorio, ya que este era, apuntó, «uno de los deseos que Joan Maragall expresaba en su escrito Església cremada», dedicado precisamente a los históricos hechos de aquel julio del año 1909.
En el comunicado, La Gallinaire condena a la Iglesia católica a la hoguera por «estar gestionada como una multinacional que mantiene intacto su enorme patrimonio y que recibe cada año del Estado 150 millones de euros». También asegura que la jerarquía católica «sigue imponiendo su hipócrita moral» y recuerda los casos de pederastia en los que se han visto implicados religiosos apuntando que «todavía hoy pretenden controlar y someter nuestros cuerpos mientras encubren los abusos sexuales de sus clérigos».

POR TODA LA CIUDAD / El grupo dejó su sello en iglesias de Sarrià, Sant Gervasi, Sant Andreu, Eixample, Ciutat Vella, Gràcia, Clot, Sant Andreu y Poblenou. Colocó en las puertas un comunicado con sus consignas y una foto de 1909 con varios templos humeantes. Entre sus mandamientos, sentencias como «la única iglesia que ilumina es la que arde» o «1909-2009, la lucha continúa».
El comunicado ensalza el espíritu de ese 26 de julio de 1909 en el que, tras la decisión del Gobierno de enviar a los reservistas a combatir al norte de Marruecos, cerca de 80 edificios religiosos ardieron en una respuesta social tan contundente como inesperada. Ahora, 100 años después, La Gallinaire retoma esa lucha en versión suavizada. Y el padre Victor responde: «Los católicos de hoy no debemos sentirnos culpables».

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