Un grupo cristiano ve en la reforma del aborto una «respuesta jurídica» a una realidad «tolerada» por la sociedad

Desde que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero planteó la reforma de la ley que regula el aborto (en vigor desde hace 25 años) la Iglesia y los grupos católicos conservadores no han cesado su campaña de ataques al Ejecutivo en contra de la nueva norma. Sin embargo, no todas las voces dentro de la Iglesia son contrarias: el grupo de inspiración cristiana Institut Borja de Bioética (IBB) lleva un año estudiando el nuevo proyecto normativo y, aunque se declaran contrarios al aborto, consideran que la reforma dará una “respuesta jurídica a una situación presente y tolerada en nuestra sociedad”.

No todos los grupos cristianos y católicos muestran la radicalidad de la que ha hecho gala la Conferencia Episcopal Española en los últimos meses al oponerse a la nueva ley del aborto que prepara el Gobierno. El próximo 17 de octubre, grupos pro vida se manifestarán en contra de la reforma de esta ley, que lleva vigente en nuestro país desde hace 25 años y que, para muchos, ha quedado ya obsoleta. Los obispos no asistirán como institución a la marcha, pero sí han declarado públicamente que están de acuerdo con ella y han animado a sus fieles a asistir. Sin embargo, también hay voces religiosas que comprenden la necesidad de esta norma, aún estando en contra del aborto.

La reforma, una "respuesta jurídica"
Es el caso del Institut Borja de Bioética (IBB), una organización de inspiración cristiana integrada por juristas, médicos y profesores de bioética, biología y filosofía, que lleva un año estudiando los pormenores de la nueva normativa sobre interrupción voluntaria del embarazo. El grupo, que asegura que está en contra del aborto, considera que se trata de una práctica ya existente y que la nueva ley servirá para dar “respuesta jurídica” a una realidad tolerada socialmente a la que no se le puede dar la espalda.

"Confidencialidad" y objeción de conciencia
El grupo se refiere en su informe al punto de la ley que más polémica ha levantado: la posibilidad de que las jóvenes de entre 16 y 18 años puedan interrumpir su embarazo sin el consentimiento de sus padres. Para la organización habría que “abogar porque se trabaje cada caso en concreto, pero en una situación crítica, se debe respetar la confidencialidad”. Además, el IBB pide que se regule el derecho a la objeción de conciencia, un supuesto que hasta ahora solo está incluido en la Constitución y haciendo referencia al servicio militar.

Una orientación para los cristianos
El IBB sí acorta en dos semanas el plazo que estiman conveniente para interrumpir el embarazo (12 semanas, frente a las 14 que prevé permitir el Gobierno). En cualquier caso, consideran que la nueva norma no hará que aumenten en número de abortos, una cifra que ya crece cada año sin necesidad de una modificación de la ley. La organización, no obstante, recuerda que el 80 por ciento de los abortos tiene lugar antes de la semana 12 y entienden que aunque hay muchas posturas sobre el aborto, su informe “es un modo de orientar a muchas personas de inspiración cristiana”.

¿Oportunismo de la Iglesia?
Con estas argumentaciones no es difícil cuestionarse si las encendidas críticas de la Iglesia y su apoyo manifiesto a la manifestación del próximo sábado no están motivadas por el “oportunismo”. Es lo que se pregunta este martes en su editorial el diario El País, que recuerda que “la reforma homologa nuestra legislación a la del resto de Europa y aporta mayores garantías jurídicas tanto a las mujeres como a los médicos”, por lo que no se entiende que solo haya una reacción de los sectores conservadores cuando se va a reformar una ley, y no cuando –como ocurrió con los mandatos de Aznar o con la primera legislatura de Zapatero- se mantiene.

Críticas "poco creíbles"
Para el rotativo, la actitud de los obispos “suscita la sospecha de que irrita más recordar que hay una ley que permite el aborto voluntario (en este caso para reformarla) que la misma existencia de la norma”. El diario considera además “poco creíble” que el “principal escollo moral” para la Iglesia y los convocantes de la manifestación sea que se vaya a permitir abortar a las menores sin consentimiento paterno, ya que ni el lema ni los argumentos de la marcha indican nada al respecto.

"Hipocresía" lejos de la "realidad social"
En cambio, “atacan el principio general de la posibilidad de abortar en las primeras semanas de embarazo con gruesas afirmaciones”. “La hipocresía y el oportunismo que exhiben algunos dirigentes políticos y sociales no ayuda a afrontar la realidad social y a establecer un debate serio y profundo sobre sus problemas”, advierte el editorial.

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