Un grupo católico declarado de «utilidad pública» defiende que la homosexualidad «se puede curar»

Hogar de la Madre, una asociación fundada por un sacerdote granadino a principios de los ochenta, está presente en distintas zonas de España. La organización anti-sectas Red UNE advierte que utiliza “técnicas de adoctrinamiento”.

Los matrimonios verdaderamente católicos jamás deben usar medios anticonceptivos en sus “actos conyugales”. Las mujeres tienen que estar centradas en realizarse como buenas esposas y madres, mientras que las personas homosexuales pueden recurrir a expertos que los curen. Estas son algunas de las enseñanzas que transmiten desde Hogar de la Madre, una asociación religiosa reconocida oficialmente por El Vaticano que en España disfruta, desde diciembre pasado, de una declaración de utilidad pública.

“No nos interesa. Gracias”. Luego de dos llamadas que se cortaron abruptamente, a la tercera llega la respuesta a Público por parte de una de las siervas de esta asociación fundada en 1982 por el sacerdote granadino Rafael Alonso. La integrante del grupo que atiende el teléfono se encuentra en la localidad de Zurita (Cantabria), donde Hogar de la Madre tiene una de sus sedes. Según datos disponibles en su página web, cuentan con comunidades en Valencia y Alcalá de Henares. También están en Arroyomolinos (Madrid), Urroz-Villa (Navarra), Belmonte (Cuenca), Alcalá de Guadaíra (Sevilla) y Macael (Almería).

A nivel internacional, Hogar de la Madre cuenta con fieles en Italia –su sede central está en Roma-, EEUU o Ecuador. En este último país ocurrió un hecho luctuoso que golpeó directamente a esa asociación: la religiosa irlandesa Clare Crocket, y otras cinco candidatas murieron a causa del terremoto que se produjo en la localidad ecuatoriana de Playa Prieta –a unos 200 kilómetros de Guayaquil– en abril de 2016.

Misioneros de “utilidad pública”

En total, este grupo –reconocido por El Vaticano como “asociación internacional de fieles”– cuenta con unos 500 integrantes. Entre sus objetivos figura “la defensa de la eucaristía” y del “honor de Nuestra Madre, especialmente en el privilegio de su virginidad”, así como “la conquista de los jóvenes para Jesucristo”. Según consta en el registro del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida del Vaticano, “se dedica al apostolado con la juventud organizando campamentos, peregrinaciones, retiros y ejercicios espirituales”.

A finales de diciembre de 2018, el Gobierno de Pedro Sánchez otorgó a “Grupos Misioneros del Hogar de la Madre” –perteneciente a esa misma asociación– una declaración de utilidad pública, lo que le permite disfrutar de exenciones y beneficios fiscales. Además, sus donantes pueden deducir las aportaciones que realizan. “Todos los proyectos se llevan a cabo desde la óptica propia de la evangelización cristiana y, por tanto, con un indudable espíritu misionero al servicio de las necesidades de la Iglesia allí donde nos llame”, explica Hogar de la Madre en el apartado dedicado a sus misioneros.

“Persuasión coercitiva”

El reconocimiento otorgado por el Ejecutivo choca frontalmente con las denuncias realizadas desde Red UNE, un grupo que trabaja en la prevención sectaria. En un informe que aparece en su último boletín, advierte que “esta asociación al principio emplea un proselitismo para llamar a chicas jóvenes sutilmente para pasar luego a utilizar técnicas que están limitando y controlando totalmente su libertad e interviniendo en su voluntad y dirigiendo sus decisiones”, lo que define como “métodos de persuasión coercitiva”.

En base a los testimonios ofrecidos por familiares de personas que forman parte de Hogar de la Madre, Red UNE sostiene además que “les repiten constantemente –sobre todo en campamentos y convivencias– que estén atentos a la llamada de Dios y la Virgen” y que “llevan a cabo un adoctrinamiento intenso” aprovechando “distintas vulnerabilidades”.

Curación de la homosexualidad

Más allá de esas acusaciones, Hogar de la Madre ofrece a sus seguidores una serie de documentos en los que analiza distintos temas y al final de los cuales hay una serie de preguntas “para comentar en grupo”. A la hora de abordar la homosexualidad, señala que si bien “toda persona merece respeto y reconocimiento, también aunque tenga tendencias desordenadas como la homosexual”, advierte que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” y “contrarios a la ley natural”, ya que “cierran el acto sexual al don de la vida y “no proceden de una complementariedad afectiva y sexual verdadera”. Por tanto, “no pueden recibir aprobación en ningún caso”.

La asociación entiende que “no está probado que la homosexualidad sea innata”, aunque sostiene que “aún en ese caso, queda la libertad de la persona para vivir la castidad”. “Con todo, hay que aclarar que la sola inclinación homosexual, aunque objetivamente desordenada, no constituye materia de pecado”, señala. Frente a ello, sostiene que “hay que prestar ayuda psicológica y espiritual a las personas con esta inclinación que lo soliciten”. “Multitud de psicólogos y psiquiatras afirman, por experiencia propia, que la inclinación homosexual se puede curar”, añade.

El grupo católico se muestra especialmente duro con lo que denomina “el lobby gay”, remarcando que “algunos homosexuales, una minoría, sin duda, se organizan en distintas asociaciones que coordinadas entre ellas constituyen verdaderos grupos de presión social, mediática y política”. “La presión del lobby homosexual, su poder fáctico, se extiende por doquier. En España estamos sufriendo, cada vez más, las consecuencias de esta perversa ideología”, advierte.

Casarse y procrear

En el artículo dedicado al feminismo, Hogar de la Madre recurre a Juan Pablo II para asegurar que la mujer “se realiza fundamentalmente como esposa y madre”. “Todos los demás ámbitos de la vida deberían estar subordinados a ello”, afirma. A su juicio, “la ideología de género omite totalmente este dato, y propone la realización individual de la persona, de sus gustos e intereses, de la satisfacción de sus deseos”.

También hay recomendaciones en torno al matrimonio. O mejor dicho, sobre las relaciones sexuales entre personas casadas por la Iglesia. “El acto conyugal debe quedar siempre abierto a la generación de una nueva vida aunque en muchas ocasiones, por causas involuntarias, la concepción no se produzca”, indica. En tal sentido, advierte que “es ilícita toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación”.

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