Un experto de la Universidad de Granada aprecia un deterioro operativo de organizaciones yihadistas en Europa

Matiza, además, que continúa su intención de atacar y existen facciones independientes que se han radicalizado

El experto en seguridad y profesor de la Universidad de Granada Javier Jordán aprecia "un deterioro en la capacidad operativa" de las grandes organizaciones yihadistas como Al Qaeda para atentar en Europa, pese a que continúa su intención de atacar y existen facciones independientes que se han radicalizado.
Estas son algunas de las tendencias del terrorismo global en Europa a las que el profesor titular de Ciencia Política y de la Administración de la UGR se ha referido antes de participar en las segundas Jornadas sobre Política y Seguridad Internacional, que se celebran en Granada y de las que es director.
Según Jordán, el deterioro en la capacidad operativa de las organizaciones no se ha producido en sus intenciones, puesto que sigue habiendo "complots" terroristas, como lo ponen de manifiesto las desarticulaciones en los últimos años de grupos procedentes de Pakistán o Afganistán, preparados o planificados por Al Quaeda.
Otra de las tendencias se refiere a los grupos que actuaban de forma independiente y que se han radicalizado en Europa con la intención de atentar "por sus propios medios".
No obstante, ha precisado este experto, éstos suelen llegar "más lejos" en su fase de preparación que en las consecuencias de sus propios atentados, si es que se llegan a producir, puesto que suelen estar "poco entrenados".
Europa, "retaguardia estratégica"
En cualquier caso, se mantiene la tendencia desde los años noventa de utilizar a Europa "como una retaguardia estratégica" de la que extraer recursos humanos, desde donde enviar voluntarios a países como Afganistán o Pakistán, dinero o equipos.
Preguntando por los niveles de alerta en materia de seguridad de los que se advierte en diferentes zonas de Europa, ha señalado que pueden tener consecuencias tanto positivas como negativas.
En su opinión, hacer pública una alerta puede ser satisfactorio en la medida en que puede llevar a los terroristas a abortar o desistir de una determinada operación, al ser conscientes de que su actuación puede estar "comprometida" por la información con la que cuentan los servicios de seguridad, lo que evitaría un atentado.
De todos modos, como desventaja también se genera "una alarma social" y una repercusión que, en definitiva, ha dicho el profesor, es lo que buscan los terroristas con sus actuaciones.
"Se les da publicidad, que es algo que ellos necesitan como el pez al agua; viven de la publicidad que se les da, es comunicación política", ha dicho Jordán, quien considera que la generación de "ciertos estados de ansiedad colectiva" derivados de las alertas consigue en gran medida "el efecto del atentando sin atentar".
Prudencia
Por todo ello, ha pedido "prudencia" a la hora de medir las alertas terroristas, puesto que aunque haya casos en los que esté justificado "generar cierta alarma", quizá en otros sería más conveniente no dar esa información y dejar que los medios policiales y de inteligencia actuaran con discreción.
En la jornadas, que se celebrarán hasta el próximo viernes en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, expertos de diferentes organizaciones nacionales e internacionales analizarán los retos de la seguridad en la última década (2000-2010) y los futuros de cara a la próxima (2010-2020).
Las jornadas servirán así de observatorio de lo que ha sucedido en el terrorismo y en conflictos armados como los de Afganistán e Iraq, y también se abordarán cuestiones como la proliferación de armas de destrucción masiva, el programa nuclear en Irán y Corea o retos como el proceso de paz en Oriente Medio.

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