Un ex alumno de Gaztelueta asegura haber sido víctima de abusos sexuales

El presunto responsable de estos abusos fue un profesor numerario del centro del Opus Dei, con voto de celibato

Un antiguo alumno del colegio Gaztelueta de Leioa (Bizkaia), el que más años lleva abierto de los alrededor de 90 que la institución católica Opus Dei tiene por toda España, ha declarado haber sido víctima de abusos sexuales por parte de un profesor del centro. Los hechos se produjeron, según este relato, durante los cursos 2008-2009 y 2009-2010, cuando el adolescente cursaba primero y segundo de Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

Así consta también en la documentación médica y del Departamento de Educación a la que ha tenido acceso EL MUNDO del País Vasco. El presunto responsable de estos abusos sexuales fue un profesor numerario del centro, con voto de celibato, que responde a las iniciales J.M.M.S. Esos informes añaden que, según el niño, este docente se "mofaba" igualmente del estudiante en clase, lo que propició un entorno favorable a que la víctima lo fuera también de acoso escolar por parte de algunos de sus compañeros, que llegaron a amenazarlo de muerte.

El maestro J.M.M.S, que impartía Religión y Lengua y que ejercía de monitor de tiempo libre en un club del Opus Dei en Bilbao, al que ocasionalmente acudía el joven, era también su preceptor. Ésta es una figura existente en los centros del Opus Dei que ejerce no sólo como tutor sino, además, como enlace entre el alumno y su familia, hasta el punto de que llegó a comer en su casa. El docente, además, presionó al adolescente en tres ocasiones para que se incorporara al Opus Dei, según atestiguan los padres.

El testimonio del joven, avalado por la familia y recogido en varios documentos, muestra cómo el profesor sacaba con asiduidad a la víctima de clase, con más frecuencia que a sus compañeros. Se reunía con él "cuatro o cinco veces por semana" a puerta cerrada en su despacho, donde podía tenerlo por un espacio de hasta 50 minutos durante el horario lectivo. Hasta ese curso el menor había obtenido unas excelentes calificaciones escolares y su integración con el resto de sus compañeros era notable, hasta el punto de haber sido elegido como capitán de la clase.

"Cerraba la puerta del despacho y bajaba las persianas. Si yo quería salir de allí no podía […]. Me enseñaba fotos de chicas en bikini o desnudas y me decía ‘¡Fíjate qué buena está!’ […] Me tocaba los muslos, la espalda, la tripa y, alguna vez, para enseñarme las notas en el ordenador, me exigía ponerme encima de sus rodillas y yo notaba algo duro debajo de mí", narra la víctima en la documentación aportada por sus padres. El menor ha relatado más episodios de esta naturaleza. "Me mandó bajarme los pantalones y me hacía tocamientos", ha comentado también con posterioridad a sus familiares.

El informe que contiene este testimonio obra en poder de la Inspección del Departamento de Educación del Gobierno vasco, que conoce el caso desde el 3 de octubre de 2011 y que ya ha entregado sus conclusiones a la Fiscalía, según fuentes oficiales.

Hasta la fecha no hay abierto, sin embargo, ningún proceso penal contra el supuesto acosador, aunque, según el Código Penal, esta práctica está castigada "con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses".

El ministerio fiscal se planteó en su día abrir una pieza separada sobre los abusos sexuales, según han confirmado a este periódico fuentes judiciales, aunque no dio el paso. Los padres del menor, por su parte, consideran oportuno posponer esta investigación hasta que su hijo se reponga de las secuelas psicológicas que padece.

La Fiscalía de Menores recibió en el mes de noviembre de 2011 tanto las declaraciones escritas de los familiares del menor como el expediente elaborado por los inspectores del Departamento de Educación, en los que se incluía el relato de los presuntos abusos realizados por el preceptor durante el horario lectivo en el interior del colegio Gaztelueta. Los padres confiaron en que se abriera una investigación judicial de oficio ante la gravedad de los hechos descritos. "No entendemos cómo la Fiscalía no ha actuado de oficio en este caso y remitido al juzgado el presunto delito de abusos sexuales de un adulto contra nuestro hijo", aseguran los padres del chico. Fuentes de la Fiscalía, sin embargo, insisten en que sí llegaron a plantearse abrir una pieza separada para investigar este grave delito pero esta opción fue desestimada en aquel momento por los padres para no agravar el estado psicológico de su hijo. De hecho, reiteradamente la familia insiste en que hasta el momento no se han querellado contra el adulto por "prescripción facultativa", ante "el agravamiento del estado del menor" en los últimos meses.

La Fiscalía, en cambio, sí impulsó la investigación y posterior judicialización de la presión ejercida por los compañeros del alumno. Y es que este caso no se circunscribe a los presuntos abusos sexuales: "Paralelamente a esa actitud del profesor, algunos compañeros de su clase comenzaron a acosarle, a insultarle en clase y en los recreos de manera regular, principalmente en segundo de la ESO". La familia cambió de colegio al chico, aunque el acoso no se detuvo ahí. Cuando el joven cursaba tercero de la ESO en otro centro de Bizkaia, sus antiguos compañeros contactaron con él a través de la red social Tuenti, la más popular entre adolescentes. Recibió varios mensajes anónimos.

Colaboración desde el colegio

"Con los datos que teníamos no encontramos nada de fundamento. La actitud del colegio ha sido y seguirá siendo de total colaboración con los organismos oficiales competentes", aseguró a EL MUNDO del País Vasco el subdirector del colegio Gaztelueta, Imanol Goyarrola, cuando fue requerido para conocer la versión del centro sobre los hechos denunciados por un ex alumno y avalados por sus padres. Goyarrola insistió en la "colaboración" que ha mantenido el centro tanto con la familia afectada como con los inspectores del Departamento de Educación que intervinieron en este procedimiento, así como con la Fiscalía de Menores, que recopiló información y que, hasta el momento, únicamente inició un procedimiento por los mensajes enviados por varios compañeros del menor.

"Las primeras informaciones que recibimos por parte de la familia fueron un año después de que el alumno abandonara el colegio. Se trataba, en un principio, de supuestas conductas inapropiadas, lo que nos causó un gran impacto. Le dimos toda la importancia que el tema requería, iniciando de inmediato una investigación exhaustiva. Abrimos un protocolo interno para investigar y,concluimos, con todos los datos de que disponíamos, que esas acusaciones no eran fundadas", asegura el subdirector de este colegio concertado, que ha intervenido personalmente en todas las gestiones realizadas desde el mes de junio de 2011 en torno a este caso de presuntos abusos.

El docente de Gaztelueta confirmó que el colegio inició una "investigación" interna a partir del momento en el que tuvieron conocimiento de los hechos que les fueron transmitidos por los padres del ex alumno. "El nivel de las acusaciones realizadas por los padres ha ido variando con el tiempo", explicó Goyarrola, una circunstancia que los afectados han reconocido en varios documentos al haber obtenido más información a lo largo de los últimos meses.

El directivo de Gaztelueta también constató que "fueron los padres del menor quienes expusieron también los hechos ante la Fiscalía de Menores, pero no nos consta que exista actualmente ningún procedimiento judicial contra el profesor ni ninguna resolución que acredite que tales hechos son ciertos".

El centro, además, negó que el prescriptor señalado por el ex alumno fuera despedido, sino que durante el pasado curso escolar contó con una excedencia de formación autorizada anteriormente a los hechos denunciados, con la que viajó al extranjero para mejorar su nivel de inglés. "Una vez finalizado ese curso no se ha incorporado al colegio, para seguir perfeccionando su formación", añadieron desde el centro.

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