Un dogma funesto

España entera se ha parado el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María. Y tendría que haber muchos más días de descanso, porque lo permite ya la automatización y para acabar con el paro. Lo malo  es  el motivo, inconsciente para la inmensa mayoría, y por ello mucho más nocivo, por el que ha hecho. 
1. Porque ese hecho afecta sólo a los católicos; imponerlo a todos va contra nuestra Constitución, aconfesional, sin privilegios.
2. Porque ese nuevo dogma de fe separó aún más a los católicos de los protestantes.
3. Porque ese dogma se basa se basa en la creencia en un pecado original, discutido por los mismos teólogos católicos.
4. Porque esa creencia en un pecado original transmitido por generación destruye el concepto del pecado como acto libre y, por tanto, también la justicia divina, y da base –consciente o inconscientemente-, en el conjunto social gravísimos males: A) a menos preciar la sexualidad en general. B) A condenar a algunos por su origen, base del racismo y C)  A considerar a todas las personas como perversas sin remedios, base de toda dictadura, a lo Hobbes.   
5. En  definitiva, pues dañino ya como todo lo que se admite e impone de modo no racional- ese dogma de apariencia tan inocente, inmaculado, es muy, muy dañino.  Cumple de modo nefasto la crítica: ”Lo que se da a uno se quita a muchos”; y, en las sociedades como la nuestra, por creencia personal  o por influencia ambiental, nos afecta, de muchas maneras y muy gravemente, a todos.
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