Un cura italiano acusa a la Conferencia Episcopal de su país de «fornicar» con Berlusconi

Paolo Farinella asegura que los obispos son «corresponsables y cómplices» de los desmanes del primer ministro

Paolo Farinella, sacerdote de la diócesis de Génova, ha estallado ante la impasividad con la que la Conferencia Episcopal Italiana asiste a los devaneos del primer ministro Silvio Berlusconi, y ha publicado una carta abierta denunciando la complicidad de la Iglesia de su país, que sigue “fornicando” con él en lugar de censurarle rotundamente. Para Farinelli, los obispos son “corresponsables y cómplices, tanto si callan como si, peor aún, intentan aminorar el alcance de las responsabilidades personales” del dirigente. “Tan ladrón es el que roba como el que aguanta el saco. ¿Por qué le aguantan el saco a Berlusconi y a su indecente mayoría? ¿Por qué no levantan la voz para decir que nuestro pueblo es un pueblo drogado por la televisión, en un 50% propiedad personal del presidente del gobierno? (…) ¿Por qué siguen fornicando con un hombre inmoral que predica los valores católicos de la familia y luego se divorcia, se vuelve a casar, vuelve a divorciarse y se rodea de menores para solazarse en su senil falta de virilidad?” ha inquirido retóricamente el cura, que ha enumerado uno a uno los pecados de Berlusconi, desde la “pedofilia” hasta el racismo y la xenofobia.

Farinella ha escrito una carta abierta titulada “Sin la profecía sólo queda la complicidad” que está dirigida al cardenal Angelo Bagnasco quien es al mismo tiempo obispo de Génova –diócesis a la que él pertenece- y presidente de la CEI –Conferencia Episcopal Italiana-. “Me ha llamado la atención la delicadeza, casi el disgusto con el que ha tratado –o mejor dicho no ha tratado- la cuestión moral (¿o inmoral?) a que se enfrenta nuestro país a causa del comportamiento el presidente del gobierno, algo que ya se ha demostrado de forma inequívoca: trato habitual con menores, perjurio sobre sus hijos, uso de la falsedad como herramienta de gobierno, planificación de la mentira en los medios de comunicación que controla, calumnia como arma política”, empieza el sacerdote.

Crítica activa
Para Farinelli, aunque los obispos italianos hayan “desleído” estas polémica “diluyéndola” en “un caldito” –el diario de la CEI apenas ha publicado algún artículo apelando a la ética de los políticos-, las acusaciones contra el dirigente son muy “graves” para pasarlas por alto. El cura pide a la CEI que ejerzan su papel de “garante de la Moral” y no guarde silencio en torno a un hombre que “ha llevado a nuestro pueblo al nivel más bajo de la degradación moral”. “Los obispos asisten a la ruina moral del país ciegos y mudos, afónicos, escondidos tras una cortina de incienso que les impide ver la «verdad»”, lamenta. El resultado es que, en este momento, los italianos se están dividiendo en dos grupos: “desorientados”, entre los que están quienes no entienden porqué no se “ahorraron reproches” al ex presidente progresista Romano Prodi y sí a Berlusconi, y “resignados”, que creen que si la Iglesia no censura los actos del dirigente es porque están bien.

Doble moral católica
El cura también desgrana las contradicciones del discurso católico en relación a Berlusconi. “¿Por qué no dicen que con hombres así no tienen nada que compartir como creyentes, como pastores y como garantes de la moral católica? ¿Por qué no le han condenado cuando rechazó a los inmigrantes, enviándoles a una muerte segura? ¿No es acaso el mismo hombre que hizo un decreto para salvar a toda costa la vida vegetal de Eluana Englaro? ¿No son ustedes mismos los que defienden la vida «desde su inicio hasta su conclusión natural»? ¿La vida de los negros vale menos que la de una blanca? ¿Hasta ese punto les ha contaminado la herejía de la Lega y del berlusconismo? ¿Por qué no dicen que los católicos que le respalden, de la manera que sea, son corresponsables y cómplices de sus crímenes, que también condena la ética natural?”, Inquiere retóricamente para concluir que los obispos “adoran a un becerro de oro.

Que los obispos tomen cartas
“Señor Cardenal, en nombre de ese Dios que dice usted representar, dénos una muestra de profecía, un susurro de evangelio, un relámpago veraniego de coherencia, de fe y de credibilidad. Si no puede hacerlo el 50% que le incumbe al presidente de la CEI «por intereses superiores», que lo haga por lo menos el otro 50% que le incumbe al obispo de una ciudad donde mucha, por no decir muchísima, gente se está alejando de la vida de la Iglesia debido a la moral elástica de los obispos italianos, basada en el principio de oportunismo. (…) Eminentísimo señor Cardenal, ¿podemos tener aún la esperanza de que los obispos ejerzan su ministerio con autoridad, sin alquimias que den cobertura a los ricos poderosos y perjudiquen la limpieza de la verdad, tal como enseña Juan el Bautista, que al Herodes de turno le grita, sin temer por su vida: «Non licet»? Al Precursor su palabra de condena le costó la vida, mientras que a ustedes el «callar» les trae suerte”, concluye.

Publicado en Micromega (del grupo de La Repubblica) y traducido por Rebelion.org

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