Un cura de Barcelona dice que denunciar los abusos de Montserrat es “un ataque a Cataluña”

Manel Pousa i Engroñat es un cura histórico de los distritos humildes de Barcelona. Personaje mediático e impulsor de la Fundación ‘Pare Manel’, como se le conoce popularmente, con la que recauda dinero en galas anuales y recorre los distritos promoviendo proyectos que tratan de estructurar barrios golpeados primero por la droga y después por la crisis. Manel Pousa saltó a la política en las pasadas elecciones autonómicas del 21-D, en las que concurrió en las listas de Junts per Catalunya en los últimos puestos de la provincia de Barcelona. “Me lo pidieron y lo hice consciente de que iba de adorno”, ha dicho este fin de semana en una entrevista concedida al digital Crític.

En esa entrevista, el popular párroco también hace referencia a la cascada de denuncias de abusos sexuales en el monasterio de Montserrat que se han producido en los últimos meses. Hasta ocho personas han denunciado los presuntos tocamientos de uno de los monjes de la institución, que se habrían producido al menos desde los años 70. Sin embargo, estos casos esconden, según el padre Manel Pousa, una intencionalidad política.

«Todo lo que los medios han dicho de Montserrat para descalificar sabiendo lo que representa en el imaginario catalán…a mí eso me huele a chamuscado”, dijo hace semanas otro párroco

“¿Por qué después de 40 años salen ahora, y en el monasterio? Aquí hay descaradamente un ataque a Cataluña”, analiza el párroco ‘fichado’ por Carles Puigdemont para las pasadas elecciones autonómicas. “Seguro que influye”, insiste cuando le repreguntan si cree que tras las denuncias de Montserrat hay una carga política de fondo. Posteriormente, compara los abusos en la Iglesia con los que se producen en el seno familiar. “Si esto pasa en familias normales que pueden vivir más o menos la sexualidad…¡imagínate en un convento o con un capellán!”.

No es la primera vez que el párroco barcelonés protagoniza polémicas eclesiásticas. Hace ocho años, de hecho, ya estuvo cerca de ser excomulgado tras ser acusado de financiar abortos entre sus feligresas. El religioso explicó que simplemente se asesoraba a las mujeres que llegaban con dudas sobre sus opciones, y que no se financiaba nada. Finalmente evitó el castigo y denunció una campaña política en su contra.

Cinto Busquet, faro del catolicismo independentista

Pousa, sin embargo, no ha sido el primer cura catalán en acogerse a la teoría política sobre los abusos. El viernes 15 de marzo abrió la veda el párroco de Calella, Cinto Busquet, cuando habló del primer denunciante de los abusos de Montserrat para decir que según las fotos “no parecía muy abusado, sino que estaba en un juego y que ya le iba bien”.

Busquet prosiguió sus declaraciones a un medio local de Calella con el argumento político: “No estoy diciendo que no hubiera nada, pero que en este momento, a 25 años de distancia, que saque esto contra Montserrat…No quiero ir más allá pero en el momento del proceso político que vivimos, y todo lo que los medios han dicho de Montserrat para descalificar sabiendo lo que representa en el imaginario catalán… a mí eso me huele a chamuscado”.

Posteriormente, Busquet tuvo que pedir disculpas al denunciante: “No era mi intención herir o menospreciar el sufrimiento que haya podido tener o las consecuencias que esto haya podido llevar en su vida”. Como Pousa, Busquet también es un cura polémico. Sin ir más lejos, es el impulsor del grupo ‘Cristianos por la soberanía’ que pide “rezar juntos hasta el pleno reconocimiento de la soberanía nacional en Cataluña” y lideró el grupo de 400 religiosos que firmaron una carta a favor de las tesis independentistas en los días previos al 1-O.

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