Un colegio llamado Thatcher

Barajas es más que un aeropuerto. Considerado distrito, es en realidad un pequeño pueblito con su pequeño casco antiguo, hasta un cámping donde comenzaron entre otros los Buenas Noches Rose o Pereza. De hecho, no fue hasta 1950 cuando se anexionó a Madrid por mandato franquista, conviertiendo de golpe a sus algo más de 2.500 habitantes en madrileños.  Desde entonces este distrito ha crecido extraordinariamente, siendo uno de los que mayor riqueza genera a Madrid, por razones obvias (aeropuerto, IFEMA, Valdebebas…).

Con crecimientos de población de entre 600 y 800 habitantes por año, con marcada presencia inmigrante (un 14% del total, aproximadamente, del que cerca del 18% son rumanos), Barajas ya supera con holgura los 46.000 habitantes. A pesar de este crecimiento demográfico y de la dificultad que implica la adaptación del colectivo inmigrante (nada, por otro lado, que no se pueda remediar con más recursos), la Comunidad de Madrid no se ha dignado a construir nuevos colegios hasta ahora.

Barajas tan sólo contaba con tres centros: ‘Calderón de la Barca’, ‘Ciudad de Guadalajara’ y ‘Ciudad de Zaragoza’; el primero de ellos haciendo referencia al ilustre dramaturgo y los dos últimos a las ciudades que comunica la A-2 (Madrid-Barcelona). Todos ellos construidos cuando las competencias de Educación aún descansaban sobre los hombros del Gobierno central. Precismente fue Mariano Rajoy, el entonces ministro de Educación, el que en 1999 le pasó los trastos a Alberto Ruiz-Gallardón, presidente de la Comunidad de Madrid en aquellos tiempos. En 13 años, ni Gallardón ni Aguirre consideraron oportuno dar a Barajas un nuevo centro educativo, a pesar de que sus vecinos llevaban demandándolo muchísimo tiempo.

Ahora, con el Gobierno de Ignacio González tendrán uno, modesto, pero uno al fin y al cabo…con tan sólo 75 nuevas plazas que, considerando las ratios ‘socializadoras’ de Wert, podrán cubrir un par de profesores y listo. Nada comparado con los terrenos valorados en unos 6 millones de euros que el año pasado la Comunidad regaló a la Iglesia para levantar el ‘San Pedro Apostol’, un colegio concertado que, desde mi punto de vista, representa uno de los grandes cánceres de nuestro sistema educativo.

Sea como fuere, el curso que viene Barajas tendrá un nuevo colegio…¡Y bilingüe! Pero uno se queda de piedra al saber que el nuevo centro se llamará ‘Margaret Thatcher’. ¿De quién ha sido la idea? Pues conociendo la admiración, diría que pasión casi enfermiza, que siente Esperanza Aguirre por la Dama de Hierro, no me hace falta darle demasiadas vueltas. El nombre original encima de la mesa era el de ‘Nuevo Barajas’, al estar situado en el barrio del Ensanche, pero al final, con la inglesa hemos topado.

¿Qué le debe, no ya Barajas, sino España a Thatcher para que le andemos dedicando centros educativos? En realidad nada digno de especial mención, absolutamente nada… positivo, claro, porque en lo que se refiere a los efectos negativos le debemos la mayor parte de las políticas neoliberales que el PP está imponiendo por la fuerza en la actualidad. El mismo año que la mitad de Reino Unido se emborrachaba celebrando la muerte de Thatcher, Ignacio González le dedica nada menos que un colegio. ¿Para qué andarse con medias tintas? Ideología en vena, vaya.

Y como la realidad tiende a superar la ficción, todavía hemos de darnos con un canto en los dientes: el día menos pensado, González levanta otro colegio y lo bautiza ‘Sheldon Adelson‘. Al tiempo.

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