Un centro comercial con vocación religiosa

Seis credos diferentes tienen su sede en varios locales del edificio Perlamar y sus fieles conviven bajo principios de tolerancia e integración

La población de la Marina Alta se caracteriza por su diversidad de ciudadanos en cuanto a nacionalidades se refiere. Doce de los municipios que forman parte de esta comarca alicantina superan el 50 por ciento de población extranjera y otros cinco están por encima del 40. Calp, con 18.498, es la localidad valenciana donde residen más foráneos.

Ingleses, alemanes, marroquíes, colombianos, senegaleses, argentinos, búlgaros, rumanos, una amplia variedad de ciudadanos de orígenes diferentes confluyen en esta zona de la Costa Blanca. Así, no es de extrañar que desde 1982 se celebre el carnaval alemán o que los periódicos locales se publiquen en varios idiomas. Pero si algo refleja la diversidad demográfica que existe en Calp, es la variedad de ritos religiosos que se practican.

El edificio Perlamar, ubicado en la céntrica avenida Gabriel Miró, alberga cinco centros religiosos distintos. Aquí, confluyen dos iglesias completamente diferentes, la islámica y la cristiana. Además, dentro de ésta última, existen cinco congregaciones que comparten los mismos objetivos espirituales pero que se diferencian en la manera en que ponen en práctica sus creencias.

El Centro Islámico de Calpe, el Templo del Fuego Abrasador, la Iglesia Evangélica Alemana, la Calpe Christian Fellowship -integrada principalmente por ingleses-, el Centro Cristiano de Calpe y los Oradores de Sión componen este crisol religioso que se ha convertido en un ejemplo de cohabitación, entendimiento y tolerancia.

Todos los practicantes coinciden en que la relación entre ellos es muy buena e, incluso, amistosa. "No hay ningún tipo de problema de convivencia, sólo cuando algunos niños discuten cuando juegan en el patio interior", afirma entre risas Fernando Alarcón, pastor del Centro Cristiano.

El único impedimento que existe a la hora de establecer relaciones es el idioma. Debido a la amplia variedad de nacionalidades que convergen en el edificio, las lenguas que se hablan son muy dispares. Asimismo, cómo señala el argentino Óscar Jacquier, seguidor de la Iglesia Evangélica Alemana, "muchos van y vienen y no tienen en Calpe su residencia fija", lo que dificulta el aprendizaje del español.

No obstante, aun con el pequeño obstáculo de la lengua, los ministros religiosos de las congregaciones se reúnen varias veces al mes. Además, los alimentos que reparte el Centro Cristino se destinan a todo aquel que lo necesite sea cual sea el rito que practique y en Navidad todas las iglesias se unen para organizar un bazar benéfico en el patio interior del edificio.

Mientras que en un local los musulmanes realizan sus oraciones, en el espacio contiguo los fieles de la iglesia del Templo del Fuego Abrasador celebran una fiesta dedicada a los jóvenes o, en otro establecimiento, el pastor del Centro Cristiano oficia la eucarístía a ritmo de una banda de pop-rock.

El ruido es la causa principal por la que todos los centros religiosos han ido a parar al mismo lugar. "Usamos instrumentos musicales como la batería y este edificio reúne bastantes condiciones para no molestar a los vecinos", afirma Alarcón. La distribución de los locales y la ausencia de viviendas próximas, supone que este espacio sea un lugar idóneo para la práctica de oraciones y alabanzas.

El edificio Perlamar se construyó en 1989 para albergar establecimientos comerciales, pero su distribución ha provocado que los locales situados en el interior del inmuebles, que no cuentan con accesos directos a la calle, no hayan sido del agrado de los empresarios para su alquiler o compra. De manera que, lo que en principio se iba a destinar para instalar tiendas de ropa, de zapatos, perfumerías o joyerías, ha acabado alojando las sedes de culturas y religiones diferentes.

Perlamar es un reflejo de lo que ocurre en Calp. Un edificio que reúne diferentes ritos, dentro de un municipio formado por diversas nacionalidades. Un espacio destinado a la espiritualidad y a la solidaridad en el que confluyen una gran variedad de culturas. Un ejemplo vivo de integración y convivencia.

El Templo del Fuego Abrasador
El credo del Fuego Abrasador es prácticamente un desconocido en nuestro país. Esta congregación cristiana evangélica, que se encuentra bajo la cobertura de una iglesia de Miami llamada El Rey Jesús, se define como "apostólica y profética".

Ecuatorianos, brasileños, rumanos, alemanes, italianos, ingleses y españoles, son un ejemplo de las nacionalidades que integran esta iglesia, que cuenta con otras sedes en ciudades españolas como Bilbao, Madrid, Málaga o Zaragoza.

Si por algo se caracteriza este rito es por su nombre, que puede parece un tanto exótico. Sin embargo, Diego Alejandro Valencia, pastor de esta comunidad, asegura que "el fuego purifica y limpia". "La gente asimila el fuego abrasador con lo malo, pero el Evangelio dice que Dios es fuego", añade.

Los milagros también son una parte importante de esta congregación. Algo que, según Valencia, "llama a los jóvenes". De esta manera, el pastor garantiza que en su sede "una persona que durante 20 años tenía un problema en la piel y otra que padecía asma se curaron".
Alrededor de 200 personas integran esta comunidad que lleva unos seis años predicando la Palabra de Dios en el municipio costero de Calp.

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