Un belén municipal gigante ilumina la capital ecuatoriana en lo alto del cerro del Panecillo

La capital ecuatoriana ilumina desde hoy a su pesebre gigante en lo alto del Panecillo, un cerro enclavado en el casco colonial de la ciudad, y con ello da inicio al periodo de las fiestas navideñas.

Las figuras de José, el pesebre, los tres reyes magos, un burro y un asno, confeccionadas con estructuras metálicas ancladas a bases de hormigón e iluminadas por miles de luces, acompañan a la Virgen de Legarda, un monumento permanente que corona el Panecillo.

La Virgen, con una altura de 45 metros, y José, de 40, son las estructuras más altas de la composición que se distribuye a lo largo de la planicie del cerro, una emblemática elevación que en su momento fue un sitio sagrado de los Incas.

La Virgen es una escultura gigante de aluminio elaborada en 1975 por el español Agustín de la Herrán Matorras, que se basó en la estatuilla de Legarda, uno de los más importantes representantes de la escuela quiteña del siglo XVII.

A un costado de la Virgen se yergue desde hoy la imagen de José, con un manto de luces rojas y amarilla y coronado por una aureola blanca que cubre su cabeza iluminada por la luz led.

Al otro costado de la Virgen parecen ascender por el monte los tres reyes magos al encuentro del pesebre, donde aguardan un asno y una vaca por el nacimiento de Jesús.

Las luces de las casas de El Panecillo configuran la escena que refleja la esencia de la época navideña.

El alcalde de Quito, Mauricio Rodas, junto con su esposa María Fernanda Pacheco, que preside el Patronato Municipal “San José”, y la reina de belleza de la ciudad, Daniela Almeida, encabezaron el encendido del Nacimiento.

Las luces del gigantesco escenario se encendieron desde un cerro vecino al Panecillo, el Itchimbía, desde donde se tiene vista directa al pesebre, y donde las autoridades, en cuenta regresiva, accionaron el mecanismo para prender la iluminación.

Rodas aseguró que el encendido del pesebre busca también atraer al turismo y mejorar la dinámica comercial y económica de ese sector de la ciudad.

Con sus 3.035 metros de altitud, la cima de El Panecillo es visible para la mayor parte de la capital, ciudad situada en una meseta andina rodeada por grandes montañas.

La instalación del pesebre se efectúa desde 2002, cuando se confeccionaron las estructuras originales, aunque desde el año pasado han sido restauradas y dispuestas con nuevos cimientos, más sólidos y estructuralmente mejor diseñados para que resistan fuertes vientos y eventuales seísmos, dijo a Efe Efraín Bonilla, coordinador de gerencia de administración de Parques y Espacios Verdes del Municipio de Quito.

El escenario “está totalmente renovado para que haya mayor seguridad”, y para el próximo año se adaptará a las figuras desmontables un sistema de bridas “para que pueda ser más ágil el armado y el desarmado” de las imágenes, agregó.

El trabajo para poner a punto el pesebre comenzó en septiembre pasado y ya en la fase final se han instalado 19.200 bombillos de luces de colores para confeccionar los mantos de las figuras y 1.200 metros de cinta de luz led para los contornos.

Además, añadió Bonilla, la Virgen de Legarda desde el año pasado cuenta con iluminación ornamental permanente y programable, con luces led de colores.

El encendido del pesebre se realiza en estas fechas para abarcar las dos festividades de la época en la ciudad, ya que, además de la Navidad, el 6 de diciembre se celebra la fundación española de Quito.

Como se ha convertido en una tradición para los quiteños, en la base del pesebre se suelen organizar novenas a las que acude mucha gente, sobre todo turistas atraídos por las figuras gigantes.

Esto “reactiva la economía, dinamiza la economía de esa parte de la ciudad”, remarcó Bonilla al precisar que el inmenso pesebre estará iluminado por las noches hasta el Día de Reyes, el 6 de enero, pues al día siguiente se tiene programado su desmontaje.

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