Un ayuntamiento malagueño se apunta a la prohibición del burka

Coín, el primer municipio andaluz que regulará el uso del velo islámico integral

El municipio malagueño de Coín, debatirá el próximo día 28 la prohibición del uso del niqab y el burka (prendas islámicas que cubren el rostro y el cuerpo entero respectivamente) en edificios públicos municipales. De esta forma el municipio se convierte en el primero en Andalucía en tratar de regular el uso de estas prendas. Antes que Coín ya han tratado este tema Lleida, Tarragona, El Vendrell y Reus entre otras poblaciones catalanas.

La moción, presentada por el PSOE con apoyo del PA, pretende regular el uso, pero sin establecer sanciones. Así lo ha explicado el alcalde, Gabriel Clavijo al diario El País: "No nace con la vocación de sancionar, ni es una medida represiva, sino que se trata de abrir un debate y de tomar una iniciativa coherente con las políticas de igualdad de género que las administraciones hacemos en muchos ámbitos".

Un tema delicado
En Cataluña, esta medida ha provocado distintos efectos, desde el plantón de imanes en Lleida o la apropiación del decreto que los ultranacionalistas y cuasi xenófobos Plataforma per Catalunya (PxC) hicieron en El Vendrell. PxC apoyó la moción en el ayuntamiento catalán y la celebró como el primer paso contar la “invasión” musulmana.

“Mmujeres jóvenes” usando burka
El asunto, delicado de por sí, ha sido reflejado en distintos medios locales como Málaga 101 o el Diario Sur. En ellos se refleja la postura de la concejal de Igualdad, Inmaculada Agüera (PSOE), que argumenta su rechazo a estas prendas debido a que atentan directamente contra la igualdad entre hombres y mujeres y no garantizan la seguridad jurídica. La concejal ha resaltado también que “al menos” tres mujeres se han visto usando esta prenda. Ante lo que ha mostrado su preocupación ya que se trata de “mujeres jóvenes.”

“Radicalización de las costumbres”
Coín se ubica a unos 30 kilómetros de la costa y tiene unos 22.000 habitantes. Cerca de 3.000 son musulmanes, en su mayoría marroquíes y aunque el alcalde resalta que no hay ningún problema de convivencia, esta prohibición quiere evitarlo en un futuro. El primer edil ha mostrado su preocupación por la “radicalización de las costumbres” ya que muchas mujeres han dejado los cursos de español que imparte el ayuntamiento.

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