Un ateo se convierte en católico

COMENTARIO: Convertir el azar en milagro, no es problema de la adscripción o creencias que se tengan, sino de la falta de capacidad de pensar racionalmente que esa persona tenga. Por supuesto hay religiones muy milagrosas, como la católica, que además le sirven para santificar.

En este caso la noticia parece pretender desacreditar las convicciones en función de la economía y además justificar que este tipo de milagros son reales y que pueden darse incluso con quienes no creen, una muestra más, según ellos, del poder divino y su manifestación salvadora.

Desde el laicismo, defendemos la libertad de conciencia de cada cual, pero eso no justifica la estupidez, lo irracional, lo anticiéntífico,…


El premio no se recibe de golpe, sino como un “sueldo” de 50.000 dólares al año. En Internet las reacciones de muchos ateos han sido diversas. Unos ateos se han enfadado con un dios en el que no creen porque no les ha gustado como la divinidad ha repartido este premio o muchas otras cosas: “todos esos niños que mueren”, etc… Otro comentario muy frecuente es el que dice que Sal “no debía ser un verdadero ateo”.

Sal Bentivegna, de 28 años, no creía en Dios. “Yo estaba a mitad de camino entre el ateísmo y el agnosticismo”, dijo Sal, un técnico en instalaciones de audio para coches. De hecho se burlaba a veces de la fe católica de su madre, Gloria Bentivegna. “Ella siempre quiso que yo sintiera lo que ella siente, la creencia que tiene en Dios, pero yo necesito pruebas físicas en mi vida”, explicaba Sal a la NBC de Nueva York.

Hace unos días le dijo con sarcasmo: “mamá, pídele a tu Dios un millón de dólares”, pero su madre se negó a orar con esa petición frívola.

Entonces Sal, al parecer burlándose de Dios y de la fe de su madre, rezó en voz alta ante ella: “Dios, no sé si eres real o no, pero si estás ahí, por favor haz que mi madre gane un millón de dólares”. Y le dijo a Gloria: “si Jesús quiere que crea en Él, eso es lo que hará”.

Al día siguiente, en una subasta benéfica de su parroquia, su madre ganó un billete de “Lotto Tree”, una “loto rápida” del Estado de Nueva York en la que se rasca el billete.

Cuando Gloria lo rascó y comprobó que había ganado un millón de dólares, el “Lottery´s Sweet Million”, su hijo quedó absolutamente impactado.

Sal se declara ahora un firme creyente: “no puedo hacer como si Jesús no hubiera tenido que ver en esto”. “Sin bromas, fue un regalo de Dios”, afirma. Más aún, el número premiado era el 13, que coincide con el cumpleaños de Sal. “No creo que se pueda pedir algo que sea mayor prueba que esta, a menos que pidas que Dios o Jesús aparezcan físicamente ante ti”, afirmó Sal a la prensa.

A los pocos días de ganar el premio, Sal empezó a ir con su madre a su parroquia de los Santos Cirilo y Metodio, en Deer Park. Era su primera visita a una iglesia en 20 años. Y ahora se deshace en halagos con Dios y su madre: “supongo que Dios realmente la cuida y le dice, ey, has hecho de todo en la vida por todo el mundo, esta es mi forma de ayudarte”.

Según publica Religión en Libertad, Gloria Bentivegna afirma que le da gracias a Dios por el premio, pero que está aún más agradecida por la conversión de su hijo. “Dios hizo dos milagros, un milagro verdadero”, dijo.

Otros dicen que muchos rezan al comprar lotería y que por probabilidades a alguien que reza le ha de tocar. Claro que en este caso el que rezaba era un ateo, y lo recibido era exactamente lo pedido, y Gloria no jugó queriendo precisamente en ese sorteo, no eligió un juego por el tipo de premio: el billete le tocó en una tómbola.

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