Un artista se «crucifica» en la catedral de Viena por los escándalos

Un artista austriaco se crucificó ayer de forma simbólica en la catedral vienesa de San Esteban para recordar a las víctimas de los abusos sexuales perpetrados por religiosos católicos. Emmerich Weissenberger se colgó a 20 metros de altura de la fachada del templo, situado en el centro de la ciudad, para mostrar públicamente su repulsa por la oleada de casos de abusos que han salido a la luz en Austria.

El artista, ataviado tan sólo con una sábana alrededor de la cintura y con una corona de espino, fue detenido por la policía después de permanecer 15 minutos colgado. «En el día de la crucifixión de Cristo me sacrifico por todos los indefensos y para que las víctimas recobren la dignidad que les habéis robado», explicó Weissenberger en un vídeo. La puerta principal de la catedral se cerró al público durante el tiempo en el que el artista estuvo crucificado, por miedo a que pudiera herir a alguien si sufría una caída.

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