Un alcalde malagueño exige apostatar tras una sentencia que permite cancelar bautismo

Cuando cada vez son más los españoles que expresan su intención de dejar de pertenecer a la religión católica tras la sentencia que reconoce el derecho a cancelar el registro de bautismo, se ha dado a conocer el caso de un cargo público que ha pedido ejercer su derecho a apostatar.

Se trata del izquierdista José Antonio Ponce, alcalde de la localidad malagueña de El Borge, de un millar de habitantes, quien recientemente ha remitido una carta al obispo de Málaga, Antonio Dorado Soto, en la que solicita a la diócesis que elimine de sus archivos todos los datos relativos a su persona desde la partida de bautismo.

 Ponce, alcalde de este municipio desde 1995 y ateo confeso, ha explicado en de­claraciones a Efe que el único objetivo de su misiva 'es ejercer mi derecho legítimo a no estar registrado en los libros y documentos de la Iglesia católica y por tanto a no per­te­necer a una religión con la que no estoy de acuerdo y en la que no creo'.

 Según considera, la inscripción de los recién nacidos en la religión católica a tra­vés del bautismo supone una práctica 'ilegítima o al menos no muy clara' por parte de la Iglesia, 'ya que fundamentándose en una costumbre inscribe a la mayor parte de los ni­ños en una religión a una edad en la que no tienen capacidad mental para opinar'.

 'En mi opinión, esta manera de actuar es injusta e ilegítima, y como yo tengo ya uso de razón y creo que mentalmente estoy en condiciones de decidir, manifiesto que no quiero pertenecer y no deseo que mis datos estén en poder de la Iglesia católica', ha aña­dido Ponce, que no se considera 'una persona rara' por efectuar esta petición.

 De hecho, ha recordado que desde que en octubre la Audiencia Nacional recono­ciese el derecho de los apóstatas a cancelar su registro de bautismo 'hay cientos de espa­ñoles que lo están pidiendo, pero la Iglesia pone muchas trabas, algo que sorprende, ya que cuando uno quiere darse de baja de una institución o religión debería poder hacerlo fácilmente'.

 Ponce tiene claro que su caso 'puede tener más repercusión' al ser un cargo pú­bli­co, y cree que será el primer alcalde de España que apostatará, pero también se ha mostrado convencido de que hay mucha gente que quiere abandonar la fe católica 'y no lo hace por desconocimiento, por evitar el largo procedimiento o simplemente por la costumbre'.

 Por ello ha insistido en que su petición 'no es más que un derecho que ampara a todos los españoles', por lo que ha animado 'a quienes realmente quieran apostatar' a que lo hagan, 'pues estamos en un Estado democrático y laico en el que nadie tiene el dere­cho de inscribirnos en una religión, sea la que sea'.

 Si el Obispado no contesta a su petición, Ponce está dispuesto a interponer una denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos o a llegar a la vía judicial pa­ra lograr que la Iglesia acceda a eliminar su nombre de sus archivos.

 Esta petición no es la primera iniciativa peculiar que Ponce protagoniza desde que es alcalde, como demuestran por ejemplo el día de luto oficial que el Ayuntamiento de El Borge declaró en 2003 cuando comenzó la guerra de Irak, o la petición cursada en 2005 para que el Gobierno convocase un referéndum sobre Monarquía o República.

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