Ucrania aprueba crear una Iglesia que rompa con el patriarcado ruso

El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, propuso este jueves en el Parlamento la creación de una Iglesia ortodoxa ucraniana independiente del Patriarcado de Moscú, decisión que consideró de una importancia «geopolítica».

«Esta decisión va mucho más lejos del ámbito eclesial. Se trata de nuestra independencia definitiva de Moscú. Aquí no hablamos solo de religión, sino de geopolítica», dijo Poroshenko en su intervención ante la Rada Suprema (Legislativo).

Poroshenko, un creyente confeso, aseguró que lo que está en juego es la «seguridad nacional y la defensa ante la guerra híbrida» rusa, ya que «el Kremlin ve a la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR) como uno de sus principales instrumentos de influencia en Ucrania».

«No vamos a permanecer indiferentes ante la injerencia de otro Estado en nuestros asuntos eclesiásticos, ante sus intentos de utilizar en su propio interés el sentimiento de una parte de los ortodoxos ucranianos», apuntó.

Además, subrayó que para él la creación de una Iglesia independiente «tiene el mismo peso» que lograr el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, el régimen sin visados o el ingreso en la UE y la OTAN.

La propuesta de Poroshenko de enviar una petición en ese sentido al Patriarcado de Constantinopla recibió el respaldo de 268 diputados, 42 más de los necesarios.

Ucrania espera que el patriarca de Constantinopla, Bartolomé I, emita un tomos (decreto) que le permita crear su propia Iglesia, que sigue adscrita al Patriarcado moscovita desde 1686.

Además, como reconoció el propio presidente ucraniano, esa iniciativa debe contar con el respaldo de las Iglesias que integran la comunidad ortodoxa, que incluye a países como Grecia, Serbia, Rumanía, Bulgaria o Georgia.

Poroshenko desveló que abordó este asunto durante varias horas el pasado 9 de abril con Bartolomé I, reunión que le animó a dar este paso.

Eso sí, matizó que la creación de la nueva Iglesia no violará los derechos fundamentales de los ucranianos, incluida la libertad de credo.

«La Iglesia ortodoxa unida no será estatal. Todos los creyentes tienen y tendrán el derecho a elegir libremente tanto su templo como su jurisdicción eclesial. Quien quiera permanecer en la Iglesia que mantiene la unidad con la IOR, verá garantizado su derecho a elegir», explicó.

Consideró «inaceptable» recurrir a la fuerza, a las prohibiciones o la violencia en las relaciones interreligiosas.

«Habrá autocefalia. El tiempo pondrá a cada uno en su lugar. No en un día, ni en un mes, incluso ni en un año, pero la habrá», insistió.

La IOR no tardó en responder a Ucrania por medio del metropolita Hilarión, que recordó que la Iglesia Ortodoxa Rusa «es una y nació en las fuentes bautismales de Kiev y del río Dniéper».

Además, recordó que nadie, ni siquiera el Patriarcado de Constantinopla, puede «unilateralmente» proclamar la autocefalia de una Iglesia.

Actualmente, en este país hay tres iglesias ortodoxas: una dependiente de Moscú y que es mayoritaria; otra del Patriarcado kievita y una tercera que se independizó de Rusia en 1920 y que se autoproclamó Iglesia Autocefálica Ortodoxa de Ucrania.

Además, está la Iglesia Grecocatólica o Uniata, a la que la IOR acusa de apropiarse de sus diócesis en el oeste ucraniano y de promover la rebeldía contra Moscú, y que en su momento contó con el abierto apoyo del papa Juan Pablo II.

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