Triunfo xenófobo e islamofóbico en Suiza

Todas las encuestas publicadas durante las últimas semanas vaticinaban una clara derrota de la propuesta de la ultraderechista y xenófoba Unión Democrática del Centro (UDC) de prohibir la construcción de minaretes en las mezquitas erigidas en Suiza, aunque finalmente saltó la sorpresa y resultó que el 57% de los ciudadanos de aquel país que participaron en el referéndum dieron su apoyo a dicha prohibición.

Con 400.000 ciudadanos de origen musulmán repartidos en los veintitrés cantones helvéticos, de los que sólo cerca del 10% se declaran practicantes de su religión, Suiza era considerada hasta ahora un buen ejemplo de pacífica convivencia entre culturas y confesiones religiosas diversas. En el conjunto de su territorio, con un claro predominio de las distintas confesiones cristianas, existen en la actualidad 180 mezquitas y sólo en cuatro de ellas se había erigido el correspondiente minarete, tan simbólico para los musulmanes como puede ser el campanario para los cristianos.

La iniciativa de la ultraderechista UDC, una formación política con un crecimiento electoral muy significativo en los últimos años y que centra casi todos sus mensajes propagandísticos en un populismo xenófobo de inequívocos tintes racistas, ha sido derrotada en algunos importantes cantones de la Confederación Helvética, como los de Ginebra, Basilea, Neuchatel o Vaud, pero finalmente ha logrado hacerse con el inesperado y sorprendente triunfo en el conjunto del país, no sólo en contra de las previsiones de todos los sondeos y de las opiniones de los principales medios de comunicación sino también contra lo defendido por las grandes formaciones políticas históricas, ya que tanto democristianos como socialdemócratas, liberales y socialistas eran claramente contrarios a la propuesta vencedora en el referéndum.

Ahora se abre en Suiza un importante debate, puesto que el Gobierno confederal opina que para aplicar lo aprobado en referéndum será preciso proceder de inmediato a la modificación de la Constitución helvética, que no parece admitir prohibiciones como la ahora aprobada en referéndum.

Por vez primera en Europa ha sido aprobada una medida claramente basada en unos principios no sólo xenófobos sino claramente islamofóbicos, que entran en abierta contradicción con los criterios de defensa de los Derechos Humanos. El nido de la serpiente anida ahora en Suiza, a modo de advertencia para el conjunto de una Europa que conoce ya sobradamente qué acaba sucediendo cuando, en tiempos de crisis, el populismo xenófobo llama a arrebato contra el diferente.


Jordi García-Soler es periodista y analista político

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