Tres rendiciones de Rajoy: ante la CEOE, la clerigalla y la derecha extrema del PP

Entre las propuestas ambiguas de Mariano Rajoy en torno al programa electoral de su partido, sobresale su decisión de bajar impuestos al capital y de bajar los salarios. Es decir, y en roman paladino, está propuesta tiene la ventaja de que, al menos, es nítida. Se entiende inmediatamente. A los ricos, a los capitalistas, Rajoy quiere bajarles los impuestos, mientras que a los trabajadores les anuncia que reducirá los sueldos. Toda una primera lección de neoliberalismo salvaje por parte del próximo presidente del Gobierno, si se cumplen los augurios demoscópicos.

También, aunque en esta ocasión con lenguaje de jeroglífico, Rajoy se ha referido al aborto. Según El País, “el PP promoverá una ley de protección de la maternidad, con medidas de apoyo a las mujeres embarazadas y el impulso de redes de apoyo a la maternidad. La misma vaguedad se traslada al párrafo que debe aclarar qué harán los populares con la ley del aborto de 2010.”Cambiaremos de modelo” se limita a decir el texto, para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores”. Eso sugiere que el aborto dejaría de ser un derecho en las primeras 14 semanas, y que las menores no tendrán derecho a abortar sin permiso de sus padres. Se sugiere, pero no se dice”.

Las profundas debilidades
El auténtico Rajoy, que en términos ideológicos siempre ha sido -desde su juventud hasta ahora- un reaccionario de tomo y lomo, empieza a exhibir sus profundas debilidades como político. Se ha rendido ante el loby de los grandes empresarios o, directamente, ante la CEOE. Se ha rendido asimismo, en relación con el aborto, ante la presión episcopal, la clerigalla y los movimientos ultracatólicos o integristas. Y se ha rendido una vez más ante la denominada ala dura del PP, después de pronunciar él una alocución impecable sobre el fin de ETA.

Los más montaraces no son minoritarios
En lugar de hacer callar a los sectores más montaraces del PP –que por cierto no son minoritarios-, Rajoy se ha sumado, como es su costumbre inveterada, al funesto cortejo de la derecha extrema, que intenta como fuere la continuidad de ETA. No soportan que el mérito de haber conseguido el fin del terrorismo sea para José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. ¿Quién manda más, de hecho, en el Partido Popular el trío formado por José María Aznar, Esperanza Aguirre y Jaime Mayor Oreja o la soledad de Mariano Rajoy?

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