Tres años de cárcel para una escritora egipcia por un delito de blasfemia

Fatima Naut escribió que la fiesta musulmana del Sacrificio es “la mayor masacre cometida por la Humanidad”. Ahora, acompañará en prisión a su colega Karam Saber, condenado por la misma causa.

El Aid al Adha -la fiesta musulmana del Sacrificio- es “la mayor masacre cometida por la Humanidad”. El comentario, publicado en Facebook, le ha costado a la escritora egipcia Fatima Naut tres años de cárcel y una multa de 20.000 libras egipcias (unos 2.360 euros). Un tribunal de El Cairo la ha enviado este martes a la cárcel por despreciar la religión islámica y burlarse de una de sus principales festividades.

Hasta ahora, Naut se había mantenido en sus trece negándose a pedir disculpas por una opinión que levantó polvareda. En diciembre de 2014, poco después de desatarse la polémica, publicó en el diario Al Masri al Yum un artículo para justificar sus palabras remontándose a la época del profeta Ibrahim (Abraham o Abrahán, para cristianos y judíos). “Es una masacre anual porque un buen hombre tuvo en cierta ocasión una pesadilla con su hijo. Para él y su vástago el mal sueño pasó pero las ovejas tienen que pagar con su vida el precio de aquella pesadilla sagrada”, arguyó.

Las declaraciones despertó a la hisba, un antiguo reglamento islámico que permite a cualquier persona acusar a otra si considera que sus actos pueden ser perniciosos para la sociedad. Varios abogados elevaron una demanda contra Naut y el litigio prosperó. Durante el interrogatorio, la escritora admitió haber publicado los comentarios pero rechazó que, como musulmana, su intención última fuera insultar al islam. Infatigable, volvió a la carga al aseverar que los humanos tratan de justificar sus ansias de matar intentando otorgar un significado divino a sus acciones.

Adalid de una sociedad secular en un país cada vez más pacato y ex candidata en los recientes comicios parlamentarios, Naut ha recibido este martes la condena sin arrojar la toalla. La sentencia de prisión es de aplicación inmediata por lo queen los próximos días tendrá que enfilar la ruta hacia la trena desde donde podrá apelar el fallo. “Gracias a la judicatura egipcia”, ha replicado a través de Facebook al conocer su destino. “Gracias”, ha añadido, “a los que nos acusan de despreciar la religión cuando son ellos los que malinterpretan la palabra de Dios“.

En mitad de una amplia campaña de moral pública, los casos de blasfemia se amontonan en los tribunales. El pasado diciembre el presentador de televisión Islam Beheri fue encarcelado tras ser condenado a un año entre rejas por despreciar el islam. En junio de 2014 el escritor y activista Karam Saber recibió cinco años de cárcel por ¿Dónde está Dios?, un libro de relatos sobre campesinos egipcios que las autoridades consideraron una herramienta de promoción del ateísmo.

En el país más poblado del mundo árabe, el delito de blasfemia es un arma útil para hostigar y aplastar al enemigo. El artículo 98 del actual Código Penal egipcio -enmendado en 2006 y usado para perseguir a opositores, cristianos y librepensadores durante la dictadura de Hosni Mubarak- establece entre seis meses y cinco años de prisión para quienes difundan “por escrito o cualquier otro medio, ideas extremas con el fin de incitar a la lucha, burlarse e insultar una religión o dañar la unidad nacional“.

El aumento de casos relacionados con la blasfemia ha sido blanco de las quejas de las organizaciones de derechos humanos, favorables a que la hisba desaparezca de los tribunales. “Estas denuncias nos recuerdan a la inquisición. Independientemente de estar de acuerdo o en desacuerdo, ningún ciudadano tiene derecho a considerarse un representante de la religión o la sociedad”, señala la ONG Red Árabe para el Información de Derechos Humanos a propósito del calvario judicial de Naut.

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