Tres alumnas de ESO piden ir a clase con el velo islámico y el instituto se lo permite

Tres alumnas de ESO del IES Julio Caro Baroja-La Granja de Pamplona acuden desde la semana pasada a clase con el velo islámico. La dirección del instituto se lo prohibió en un principio porque no cumplían el reglamento del centro que no permite cubrirse el rostro o la cabeza. Pero después de valorar el asunto, les permite desde el pasado jueves acudir al centro con el " hiyab" o velo abierto, que cubre la cabeza pero no la cara. El instituto destaca que todo se ha desarrollado sin problemas y las jóvenes acuden a clase «con normalidad». El departamento de Educación no regulará este asunto porque entiende que debe ser una norma estatal la que determine cómo se tiene que actuar.

Dos estudiantes marroquíes de 1º de ESO (12 años) y una argelina de 3º (14 años), que asisten al centro desde septiembre en el primer caso y desde hace dos cursos y medio en el segundo, regresaron a clase el pasado lunes, después de las vacaciones de Semana Santa, y lo hicieron con el velo islámico. Hasta entonces nunca habían acudido al instituto con el pañuelo. Un profesor comunicó a la dirección el hecho y en un primer momento se les dijo que no podían ir a clase con el velo, porque iba en contra del reglamento de régimen interno. En el artículo 11 se dice: «En el interior del centro está prohibido cubrirse la cabeza o el rostro con pañuelos, gorros, pasamontañas…» «Todo el mundo conoce el reglamento porque está colgado en el corcho de todas las aulas y hay carteles por los pasillos», explicó ayer el jefe de estudios, José Ignacio Arriazu.

Según cuenta este profesor, las niñas dijeron que llevaban el pañuelo por motivos religiosos, que no se lo querían quitar y que iban a hablarlo con sus padres. El centro decidió entonces consultar a los servicios jurídicos del departamento de Educación cómo debía actuar. «Pero las cosas de palacio van despacio y aún no nos han contestado», apunta José Ignacio Arriazu. Por eso, decidieron convocar una reunión de profesores para abordar el asunto. «Finalmente se decidió que pudieran venir a clase con el velo. Porque lo más importante es que estuvieran escolarizadas. Si no, hubiera sido discriminatorio», añade el jefe de estudios. Desde el martes al jueves, las niñas acudieron al centro. Pero, hasta que no se tomó la decisión, no asistieron a clase, aunque estuvieron en el recinto escolar.

«Educación debe regular»

José Ignacio Arriazu reconoce que este asunto es «muy complicado». «En este caso hemos hecho una excepción en el reglamento porque hemos creído que era lo más adecuado. Intentamos favorecer la convivencia y la integración». En el centro estudian este curso 175 alumnos de numerosas nacionalidades. El jefe de estudios lamenta también que Educación no haya regulado nada a este respecto. «Debe ser la Administración la que diga qué hay que hacer y no dejar " el muerto" a los centros. Como funcionarios, acataremos lo que nos digan», reconoce.

Algo similar reconoce el presidente de la Asociación de Directores de Instituto (ADI) y director del IES Navarro Villoslada de Pamplona, Alberto Arriazu. «Educación debe decir cómo tenemos que actuar y apoyar a los centros escolares», apunta. El IES Julio Caro Baroja-La Granja, añade, ha actuado «bien» en este caso concreto. Pero le surge una duda. «¿Dónde está límite? Se permite llevar el velo abierto pero, ¿se permitiría también el burka?». En su opinión, los institutos son «centros de estudio y trabajo» y debe respetarse el reglamento de régimen interno en lo que respecta al vestuario. «Se debe venir correctamente vestido. No hay que llevar la cabeza ni el rostro cubierta para poder vernos las caras. Por eso, creo que se deberían quitar el velo dentro del centro. Pero nosotros respetamos todas las creencias», argumentó.

Con «mucha prudencia» sobre el asunto se pronunció también ayer el presidente de la federación de padres Herrikoa, mayoritaria en los centros públicos, Pedro Rascón. «Es un tema muy difícil de abordar. Velo sí, velo no. No lo tengo muy claro», reconoció. Pero criticó que el pañuelo islámico pueda tener unas connotaciones discriminatorias en razón de sexo, ya que lo llevan sólo las mujeres. «En ese sentido, y no en el de que sea un símbolo religioso, me preocupa que pueda ser algo diferenciador».

Sin embargo, también habla de coherencia. «Si en los centros públicos pueden dar clase de religión monjas, que llevan hábito y la cabeza cubierta, entiendo que también una alumna musulmana podría llevar un pañuelo». En conclusión, reconoce que lo mejor y «lo más limpio» para evitar conflictos sería la laicidad en los centros escolares. «No se deberían permitir crucifijos ni otros símbolos religiosos en las aulas. Así nadie se sentiría discriminado». Francia aprobó hace tres años una Ley sobre Laicidad en los centros públicos, que trajo bastantes problemas.

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