Todos firmes… que viene el sacerdote

El laicismo es mucho más que quitar los crucifijos de los juramentos de los ministros y eliminar los funerales de Estado.

A estas alturas, casi nadie niega que la pretendida aconfesionalidad del Estado sigue estando lejos de la realidad que se vive en la actualidad y que continúa habiendo figuras religiosas dentro del modelo de la España aconfesional. Hemos rescatado dos de ellas: un sacerdote de hospital y un capellán castrense.

"Si esa propuesta sale adelante, se estaría dejando de asistir al 80% de la población española", asegura el capellán del hospital Gregorio Marañón. La propuesta a la que se refiere es la que saltó a las portadas de los periódicos el pasado jueves: los socialistas querían eliminar los símbolos religiosos de los actos públicos para mostrar su "firme compromiso" con la laicidad del Estado. Sin embargo, no fue más que una falsa alarma porque la enmienda que planteaba esta cuestión no fue finalmente aprobada en el Congreso socialista.

El sacerdote del hospital madrileño lleva más de 40 años asistiendo a enfermos en los centros médicos. Como él, aproximadamente mil curas de toda España prestan sus servicios en hospitales, cuarteles y cárceles. "En los hospitales hay médicos, enfermeros y especialistas, pero también electricistas, carpinteros y cocineros. Nosotros somos unos obreros especializados y, cuando se nos necesita, nos contratan al igual que al resto de trabajadores", asegura.

Uno de los argumentos que el PSOE ha utilizado siempre que ha hablado de una hipotética reforma de la ley de libertad religiosa es que ésta debe adaptarse a la situación social actual. "La realidad es que en el hospital no hay apenas demanda de asistencia de otras confesiones, sólo de la religión católica", asegura el capellán. Sin embargo, sí que existen centros en los que hay alternativa. El servicio de Atención al Paciente del hospital Ramón y Cajal se encarga de prestar 'asistencia espiritual' a los pacientes que no comulguen con la religión católica. Aunque no exista una figura permanente en el hospital —como sí ocurre con los capellanes— existen acuerdos con diversas asociaciones.

La religión en los cuarteles

Los capellanes castrenses son sacerdotes y militares a partes iguales. Por eso —porque se rigen por el régimen militar— tienen que obtener un permiso antes de hacer declaraciones a los medios de comunicación. Aún así, tres de ellos nos han hablado sobre cómo entienden su papel dentro del ejército.

Uno de los símbolos religiosos que más se han puesto en cuestión son los funerales de Estado. "Llevo muchos años en este puesto y he estado en misiones en el extranjero. También me ha tocado asistir funerales de miembros de los cuerpos de seguridad y nunca me he encontrado en la situación de que las familias rechacen un funeral por ser católico", asegura uno de los capellanes castrenses consultado. "Creo que la solución no es eliminar la religión católica del ejército, porque cumplimos un papel importante. Aunque la Iglesia está abierta a que haya ministros de otras confesiones; yo lo he visto en ejércitos de otros países y no veo ningún problema", asegura el capellán, que tiene rango de coronel.

Esta posibilidad está recogida en un real decreto sobre Atención Religiosa de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, hasta el momento no existe una figura equiparable al sacerdote, pero de otras religiones. Ni siquiera en Ceuta y Melilla, donde parte de los soldados son musulmanes. "Lo único que suelen solicitar es salir a la mezquita a realizar las tres oraciones del día, algo que suele respetarse", asegura uno de los capellanes —con consideración de Capitán— del Ejército.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...