Titulares falsos y ayuntamientos confesionales: “La religión como lubricante político”

Es un hecho que la religión actúa de lubricante político. En una ocasión a mi amigo Juan G Bedoya, periodista de EL País, le dije para una entrevista “la inmensa mayoría de las personas que se dedican a la política cuando llegan a las instituciones se fuman porros de incienso”.  Y así lo publicó en El País. Me da la sensación que es como un ritual que utilizaban las tribus primitivas.

Esta primera reflexión viene a colación de un titular del digital Voz Populi que reproduce: laicismo.org – “La religión vuelve al ayuntamiento de Madrid…” ¿Es que alguna vez se fue?: Nunca – Siempre ha estado muy presente desde 1979, repasemos:

Enrique Tierno Galván, primer alcalde de la democracia, mantuvo durante sus dos mandatos, hasta su fallecimiento (en 1986) un ostensible crucifijo en su despacho, al margen de otras veleidades litúrgicas a las que solía asistir, en función de su cargo.

En una ocasión le pregunté a modo de censura: –don Enrique, como declarándose usted agnóstico y, además, con una Constitución no confesional por qué no retira ese crucifijo de su mesa de despacho?..  a lo que me contestó: “Yo soy el acalde de todos los madrileños y el crucifijo no hace daño a nadie”,  evidentemente no le volví a preguntar.

Me enteré años después que algunas personas cercanas había intentando persuadirlo para que lo retirara y contestó airado: “La contemplación de un hombre justo no debe molestar a nadie”.

Confundir una institución pública, con las creencias particulares de una parte de la ciudadanía, la verdad, es muy poco ilustrado y demuestra un gran desconocimiento.

Mi amigo Juanito Barranco, alcalde entre 1986 y 1989, me consta que también se dejó llevar por alguna inercia litúrgica cumpliendo con diversidad de actos religiosos a los que se veía “obligado” a acudir como alcalde, desconozco si quitó el crucifijo de su despacho, porque después nunca estuve en él, ni tuve ocasión de hacerlo.

Aunque repasando recientemente fotos del despacho más clásico del viejo Ayuntamiento en la plaza de la Villa y del muy modernista despacho en Cibeles no se aprecia simbología religiosa alguna. Al menso en las fotos.

Los alcaldes democristianos de CDS y PP, desde Agustín Rodríguez Sahagún, hasta Ana Botella, pasando por Álvarez del Manzano y Ruiz-Gallardón…  todos han cumplido con los rituales religiosos “propios de su cargo” y en algunos casos con profunda pasión.

Manuela Carmena, que –aparentemente- venía a dar un aire laico al Ayuntamiento, al menos ese fue su compromiso inicial, fue “abrazando” -poco a poco- actos y liturgias católicas, con visita oficial al Vaticano incluida.

Cuando se dice por parte de un periodista, quizá poco informado o de forma deliberada que: “la religión vuelve al ayuntamiento de Madrid”, es incierto… nunca se fue desde 1979.

Y ahí está perenne, gobierne quien gobierne, la religión católica y sus rituales, vírgenes, santos, bastones de mando, medallas, alcaldías de honor y perpetuas…. subvenciones, cesión de la gestión de  importantes servicios públicos… etc. etc.

Como ha ocurrido y ocurre en miles de ayuntamientos de todo el Estado, con muy pocas y muy puntuales excepciones, que cuando sucede:

-¡Oh!, se convierten en noticia, cuando la noticia tenía que ser la contraria.

Una sociedad plural y cada vez más secularizada, una Constitución claramente NO confesional…    contrasta, ridícula y preocupantemente, con unas instituciones locales y territoriales muy confesionales… ¿Hasta cuándo?… No se observan avances.

Manuela Carmena implorando a la Virgen de La Almudena, renovando el voto católico de la Villa, en 2015 (imagen varios diarios)

Los alcaldes de Ciudadanos y PSOE en comunión, portando la virgen de los llanos, el 8 septiembre de 2019 (Imagen El Digital de Albacete)

Francisco Delgado

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