Tiene fama de hombre prudente, pero no lo es. Porque no hace cálculos interesados ni mide las consecuencias de hablar y nadar contra la corriente de lo que hace y dice la jerarquía católica. Es monje de vocación, no le molesta el cliché de

El destino y ubicación de la cruz que se levantó para la visita de Benedicto XVI se decidirá en septiembre en una reunión entre el ayuntamiento y el arzobispado donde se barajará mantener sólo una parte de la estructura

El Arzobispado de Valencia y el Ayuntamiento de Valencia se reunirán en el mes de septiembre para estudiar el futuro de la cruz que presidió el altar de Benedicto XVI durante la celebración del V Encuentro Mundial de las Familias el pasado mes de julio y que sigue en pie meses después del desmantelamiento del altar. La semana pasada, el concejal de Seguridad y alcalde en funciones, Miquel Domínguez, abogó por dejar la cruz de 40 metros de altura en su actual emplazamiento en la Ciudad de las Ciencias, junto al puente de Montolivet, como recuerdo de la visita del Pontífice. La idea desató las críticas de vecinos y oposición (PSPV y EU) a las que ayer se sumó ERPV en un comunicado en el que aseguraba que la propuesta, además de tener unas «consecuencias visuales nefastas» sobre el conjunto de la Ciudad de las Ciencias, es «un ataque a la laicidad de la sociedad».

Las fuentes del arzobispado consultadas ayer por este diario manifestaron que la cruz gigante «no se ha desmontado porque desde un primer momento había intención de dejar un hito de la visita del Papa», si bien explicaron que «no se ha decidido todavía si se dejará la cruz donde está, si se reubicará, si se conservará sólo una parte como recuerdo o si se colocará una placa o un monolito en otro lugar». «Se barajan varias posibilidades», manifestó un portavoz del arzobispado, quien destacó no obstante que no habrá un pronunciamiento formal de la institución hasta el mes de septiembre.
Las mismas fuentes no descartaron la posibilidad de reutilizar la cruz en la futura iglesia de las antiguas naves de la Cross, situada junto a la avenida de Francia y la Ciudad de las Ciencias y por tanto a escasos metros del actual emplazamiento de la cruz. Tal como informó este diario, Jaime Aloy, uno de los arquitectos responsables del proyecto de rehabilitación de las naves industriales que albergarán la iglesia dedicada a los mártires de 1936, apuntó que cabía la posibilidad de aprovechar la monumental cruz a la hora de construir el campanario del nuevo templo. Las naves de la Cross, que durante un siglo funcionaron como industria de abonos químicos, fueron adquiridas en 1996 por el Ayuntamiento de Valencia, quien las cedió al arzobispado para la construcción de una iglesia. El edificio religioso aprovechará la estructura de hormigón de las naves industriales. El campanario será un cuerpo de 28 metros de altura anexo a las naves.

Apoyo de la alcaldesa en funciones

La concejal de Medio Ambiente y alcaldesa en funciones, M.ª Jesús Puchalt, apoyó la propuesta de su compañero de gobierno de dejar un recuerdo de la visita de Benedicto XVI «porque ha sido un acontecimiento histórico» si bien comentó que «a quien corresponde valorar qué y dónde se hace es a la comisión de gobierno».

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