Tiempos y libertades

Cuando tenía cuatro años mi padre recibió una orden de destierro de Zaragoza firmada por el gobernador civil de Zaragoza, Santillana y auspiciada por el arzobispo de Zaragoza y consejero del Reino, Pedro Cantero Cuadrado; su delito, haber organizado el Movimiento Scout Católico en Zaragoza considerado como "subersivo" por las autoridades civiles y eclesiásticas al haberse negado mi padre a ir con los chicos de uniforme scout a la celebración de los caídos por España.

Mi padre, con dos criaturas pequeñas y abandonado por todos, incluidos los sacerdotes del movimiento scout, dimitió y así se salvó de la orden de destierro.

Han pasado ya más de cuarenta años de ese suceso pero hay cosas que no cambian. Soy miembro del Movimiento Hacia un Estado Laico (MHUEL) y el pasado día del Corpus el delegado del Gobierno nos prohibió una concentración silenciosa que llevábamos celebrando desde hace cuatro años, recurrimos la decisión ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón y la justicia nos ha dado la razón; la decisión del delegado es ilegal y contra derecho, vulnerando el derecho fundamental de reunión. Una cosa nos sigue uniendo a mi padre ya fallecido y a mí, que los dos fuimos scouts, que los dos luchamos por un mundo mejor y que los dos hemos tenido que enfrentarnos en diferentes tiempos a la falta de aconfesionalidad del Estado por culpa de los gobernadores civiles sin miras y los arzobispos trabucaires.

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