Testigos de Jehová levanta un templo en una parcela municipal cedida por el Ayuntamiento de Mérida

La iglesia Católica es la más beneficiada por este tipo de cesiones, no sólo para templos, sino para entidades y órdenes religiosas. Desde el laicismo estamos en contra de todo tipo de financiación, sea con subvenciones, cesiones, exenciones,… de las confesiones religiosas u otras entidades que representan opciones particulares. Pero sorprende que este privilegio solo sea noticia cuando se otorga a otra confesión distinta a la católica.


El terreno, que tiene una dimensión de 870 metros cuadrados, fue cedido por el equipo de Acedo hace dos años, a petición de la entidad religiosa

Hace poco más de dos años, en junio del 2014, y a instancia de la confesión religiosa Testigos de Jehová, el Ayuntamiento, entonces gobernado por el equipo de Pedro Acedo, firmó un convenio por el cual se cedieron terrenos municipales a la entidad para la construcción de un templo en el que congregar a sus fieles.

El acuerdo entre las partes, del que no se dio publicidad entonces, se sustentó en la cesión de uso, y de forma gratuita, de dos parcelas que se ubican junto al Acueducto de los Milagros. El terreno, entre las dos, suma 870 metros cuadrados con vistas privilegiadas al emblemático monumento de la capital autonómica. El convenio que establece la cesión establece que esta tiene una duración de 75 años. «En su momento entendimos que el colectivo religioso tenía derecho como el resto a ubicar un lugar de culto en la ciudad», explica Raquel Bravo, ahora concejala popular en la oposición y hace dos años delegada de Urbanismo del equipo de Acedo.

La edil también indica que la cesión se efectuó al amparo de la normativa que rige el patrimonio de las Administraciones Públicas. «Hay leyes que permiten otorgar de manera directa una concesión demanial sobre bienes de dominio público cuando quien lo solicita es una comunidad religiosa conocida», destaca. En cuanto a la conformación del convenio, Bravo señala que se realizó bajo la supervisión del asesor jurídico del Consistorio. «Se hizo como debía hacerse. Nuestra intención política no era otra que dar la posibilidad al colectivo de contar con un espacio en el que desarrollar sus actividades», subraya.

Acuerdo con los requisitos

El convenio firmado entre las partes y ratificado en Junta de Gobierno local del mismo mes de junio, además contenía una serie de obligaciones que Testigos de Jehová debía cumplir en tiempo y forma.

La principal, que además coincide con el objeto del acuerdo, se centraba en la edificación de una iglesia. Como requisitos establecía que la solicitud de las licencias oportunas debería realizarse en el plazo de un año, y el inicio de la edificación, en los doce meses siguientes, a partir de la obtención de los permisos. También que a cambio de la gratuidad del espacio el colectivo religioso debía acometer los trabajos de ajardinamiento y acondicionamiento del terreno durante, al menos, los primeros cinco años.

Ni los vecinos ni empresarios de la zona de Las Abadías, donde se sitúan las parcelas cedidas por el Consistorio, tienen conocimiento de los trabajos que se desarrollan en el terreno. Hasta ahora se creía que se trataba de la construcción de una nave industrial o un supermercado de grandes dimensiones, no de la edificación de una iglesia.

A día de hoy, varios operarios trabajan también en la construcción de la estructura que sustentará el edificio que servirá para congregar a los fieles de los Testigos de Jehová en Mérida.

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