Terrorismo cristiano en Noruega

Anders Behring Breivik, este terrorista cristiano de Noruega presunto responsable del atentado de Oslo y de la matanza de Utoya no ha hecho más que seguir la práctica empleada históricamente por el Vaticano. ¿O no recordamos las cruzadas, o la masacre de los albigenses?

El 10 de marzo de 1208 el Papa Inocencio III lanzó la bula contra los "herejes" del Languedoc, animando a matarlos a todos. Cuando los católicos entraron en Béziers, plaza fuerte albigense, pasaron a cuchillo a 20.000 criaturas, hombres, mujeres y niños, para mayor gloria del Sumo Pontífice.

En 1210 el caballero cristiano Simón de Monfort, enviado del Papa, entró en la ciudad de Bram. Esta vez no mató a los habitantes. Ordenó a sus soldados que les arrancaran las narices y les vaciaran los ojos. Se dejó que un solo hombre conservase un solo ojo para que guiase a los demás. Cada uno puso sus manos sobre el hombro ensangrentado del compañero de delante. Se dirigieron a Cabaret y sembraron el terror entre sus habitantes.

Cuando los cruzados cristianos se dirigieron a la ciudad cátara de Lavaur, el conde de Roger fue ahorcado y 80 de sus caballeros fueron quemados vivos, para mayor gloria del Papa. La hermana del conde, fue arrojada viva a un pozo y enterrada a pedradas. Luego, cuatrocientos cátaros fueron quemados vivos por los enviados del Vaticano.

Este es el mismo terror que ha querido practicar este terrorista cristiano de Noruega. El que han aplicado históricamente muchos de sus correligionarios. No hay nada nuevo bajo el sol.

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