En el Decreto[i] se argumentaba lo siguiente (negritas mías):

“La Facultad de Teología, que ocupaba el puesto más distinguido en las Universidades cuando eran Pontificias, no puede continuar en ellas. El Estado, a quien compete únicamente cumplir fines temporales de la vida, debe permanecer extraño a la enseñanza del dogma y dejar que los Diocesanos la dirijan en sus Seminarios con la independencia debida. La ciencia universitaria y la teología tienen cada cual su criterio propio, y conviene que ambas se mantengan independientes dentro de su esfera de actividad. Su separación, sin impedir las investigaciones que exige el cumplimiento de sus fines, no solo servirá para que no se embaracen mutuamente impidiendo luchas peligrosas, sino también para evitar los conflictos que la enseñanza teológica suele producir para el Gobierno. Suprimida la Teología en las Universidades, el Estado deja de responder de los errores de sus Catedráticos, y cierra la puerta a reclamaciones enojosas que tiene el deber de evitar. La política, pues, de acuerdo con el derecho, aconsejan la supresión de una Facultad en que solo hay un corto número de alumnos cuya enseñanza impone al Tesoro público sacrificios penosos, que ni son útiles al país ni se fundan en razones de justicia.”

Y, “fundado en las consideraciones expuestas” (la anterior y otras), se disponían una serie de artículos, entre ellos el que ahora nos interesa: “Art. 19. Se suprime la facultad de Teología en las Universidades: los Diocesanos organizarán los estudios teológicos en los Seminarios, del modo y en la forma que tengan por más convenientes.”

El ‘renacimiento’

Parecía un apropiado punto final para la teología en la Universidad pública. De hecho, ni en el nacional-catolicismo franquista se osó revertirlo. Pero hete aquí que en 2011, es decir, en plena democracia, el rector de la Universidad de Granada Francisco González Lodeiro –tenido por progresista y autoproclamado agnóstico– pactó con los jesuitas la reentrada de la confesional disciplina como cátedra universitaria. El 1 de marzo de 2011 se constituyó en el Rectorado de la UGR la Comisión Gestora de la Cátedra de Teología de esta universidad pública, y el 7 de noviembre tuvo lugar el acto académico de inauguración[ii].

La coartada 

Para ello, unos y otros dijeron basarse en un compromiso adquirido 40 años antes, en los acuerdos de 11 de enero de 1971 entre la UGR (con Federico Mayor Zaragoza de rector) y la Facultad de Teología de los propios jesuitas, cuando la primera compró unos terrenos (en los que se ubica el actual Campus de Cartuja) a los segundos.

Hemos tenido acceso a esos acuerdos, y en ellos se habla de establecer una “colaboración académica y científica” con el objetivo último de “alcanzar en su día un convenio de adscripción de la Facultad de Teología a la Universidad de Granada”, pero no existe el compromiso de crear una cátedra de teología en la UGR. Hay que remarcar que en el texto de los acuerdos se percibe el nacionalcatolicismo en su esplendor. Por ejemplo, cuando en el punto 2-4 se alude a la enseñanza obligatoria de religión en la Universidad (en todas las carreras), disparate que acabó siendo suprimido, poco más de un año después, por iniciativa de uno de los firmantes, el rector Mayor Zaragoza. En ese punto se dice que:

“ambas entidades declaran su buena disposición para que la formación teológico-religiosa prevista en el art.62 de la Ley General de Educación y cuya ordenación y supervisión, así como la selección del profesorado para la misma competen a la Iglesia sea impartida por encargo del Excmo. Sr. Arzobispo de Granada por la Facultad de Teología”.

Lo anacrónico de estos aspectos de los acuerdos se refleja incluso en las formas del lenguaje, como cuando en 2-3.c se alude a ciertos “compromisos contraídos por la Compañía de Jesús y la Facultad de Teología con el carácter de contratos informales entre caballeros” (negritas mías).

Por ello, aunque existiera en esos acuerdos el compromiso de crear una cátedra de teología en la UGR –que no lo hay–, no sería de recibo que en la actualidad se aplicara sin más una voluntad expresada aún en época pre-constitucional, de hecho en pleno, aunque tardío, nacional-catolicismo franquista.

En realidad, fue en un acuerdo de 1983 entre la Facultad de Teología y la UGR (con Antonio Gallego Morell como rector) donde se utilizaron abusivamente los acuerdos de 1971 para decir que “no se excluye (…) incluso la creación de una cátedra de Teología abierta a todo el alumnado de la Universidad”.

La cátedra

Sin embargo, fue la falsa o mala memoria de los acuerdos de 1971 la que sirvió de coartada para inaugurar en 2011 la Cátedra de Teología, una inauguración bendecida por el mismo Mayor Zaragoza –como ponente invitado– y rechazada en el propio acto inaugural por UNI Laica, la Asociación por una Universidad pública y laica[iii]. Es interesante saber que, posteriormente, Mayor Zaragoza se ha pronunciado a favor de la aconfesionalidad universitaria y, en consecuencia, si bien piensa que los estudios de teología tienen cabida en la universidad (algo que no compartimos en UNI Laica), añade que no deben ser “de una expresión religiosa” concreta, por lo que es “un aspecto que debe corregirse”[iv]. Y ese es el caso, pues se trata de una Cátedra de Teología cristiana, y, más específicamente, católica (véase más adelante).

El teólogo

El teólogo católico José María Castillo, tenido como uno de los más progresistas de España y probablemente el más reputado en la universidad granadina (no en vano le nombró doctor honoris causa en 2011), se pronunció en el mismo sentido que Mayor Zaragoza, pero de manera más explícita y contundente[v] contra una Cátedra de Teología confesional. Acertadamente señalaba que “no olvidemos que la Universidad es (y tiene que ser) una institución no-confesional”. Y más adelante apuntaba que “si la dirección [de la Cátedra] la tiene la Facultad de Teología, es evidente que la Facultad es (y tiene que ser) confesional-católica. Y por tanto la Cátedra de Teología tendrá que ser confesional-católica”.

Dado que se cumple sin ningún género de dudas la premisa de Castillo (la dirección de la cátedra la tiene la Facultad de Teología, católica), es cierta su conclusión: la Cátedra de Teología es confesional-católica. Y, como dice Castillo, esto es inadmisible, pues la universidad tiene que ser no-confesional. La situación de hecho supone –según el propio teólogo– que la cátedra “dependerá también del Vaticano (Congregación para la Doctrina de la Fe). Con lo que se produciría la estrambótica situación de una Universidad española no-confesional que, en un sector de sus enseñanzas, depende de una institución confesional y, por tanto, autoritaria, o sea extra-científica, y para colmo radicada fuera de España.”

El (poco) disimulo

Para constatar la confesionalidad de la cátedra no hay más que leer el acuerdo de su creación. Este establece, entre otras cosas, que el director será nombrado por el rector o rectora de la Universidad a propuesta del rector (¿o rectora?) de la Facultad de Teología (no olvidemos, entidad privada perteneciente a la no menos privada asociación llamada Iglesia católica). Y así fue como el entonces (2011) rector de Teología, el padre Ildefonso Camacho, se propuso a sí mismo y fue aceptado por el rector de la UGR (González Lodeiro), convirtiéndose en el primer director de la Cátedra, cargo que sigue ocupando[vi]. Merece la pena recordar lo que este director declaró en 2011 en una entrevista[vii] (negritas mías):

P. ¿Y, don Ildefonso, se están realizando, o se plantea que se realicen en un futuro colaboraciones con otras cátedras de Teología de otras facultades?

R. Bueno, en realidad, es que cátedras de Teología en la Universidad, si no sé mal, esta es la primera que se crea en España, porque, eso sí quiero subrayarlo, es una cátedra de Teología, no una cátedra de ciencias de las religiones. Aquí también esto fue un tema largamente debatido cuando estuvimos estudiando no solamente si la creábamos o no, sino, concretamente, cómo la creábamos. Entonces, es verdad que hoy día, bueno pues el diálogo interreligioso es muy importante y ocupa un papel importante en nuestra sociedad, o debería ocuparlo quizás, ¿no?, y por tanto también en la Universidad. Pero yo era partidario de que si era la Facultad de Teología, que era una Facultad de Teología cristiana, católica, la que intervenía como cofundadora, aunque la fundación formalmente es de la Universidad, pues que tenía que respetarse también nuestra especificidad, ¿no?, y nuestra especificidad es que nosotros lo que trabajamos es la tradición cristiana.

Y así sigue siendo. La cátedra alterna conferencias asumibles en la universidad pública con otras que no lo parecen. Por ejemplo, todo un ciclo en torno a una “encíclica” (carta pastoral) del jefe de la Iglesia católica, la ‘Laudato si’; una conferencia sobre “Puertas que cruzaron Jesús y las mujeres”, de una profesora de Patrología en la Facultad de Teología; una conferencia sobre “Ética y fe cristiana ante el dolor y el sufrimiento”, por un profesor de Moral de la Facultad de Teología, etc. En el curso actual (2018-19) ya se ha iniciado un ciclo de conferencias titulado “La crisis actual de la iglesia: ¿situación límite u oportunidad?” con una sesión sobre “¿Por qué se alejan los jóvenes de la Iglesia?”, y otra sobre “Balance provisional de las reformas del papa Francisco: avances, obstáculos, expectativas”[viii].

La Cátedra de Teología intenta moderar sus formas, pero hubo una ocasión en especial en la que esa contención desapareció: cuando en 2016 la secretaria de la cátedra animó en las listas de correo oficiales de la UGR a “compartir la presencia de Dios en nuestras vidas”[ix].

En realidad, el título de las actividades puede ser lo de menos, lo de más es el perenne enfoque teológico-cristiano. En la página de  presentación de la cátedra se habla de “diálogo con otros saberes científicos”[x], un sinsentido, pues la teología dista de ser un “saber científico”. No solo incluye “saberes” anticientíficos, como la creencia en milagros, sino que, como destacaba la catedrática de filosofía de la UGR María José Frápolli: “La búsqueda sincera de la verdad propia de las ciencias la coloca al final del camino, es el punto de llegada. Para la Teología, la Verdad está al principio”[xi]. (Pueden consultarse más argumentos en otros artículos relacionados contra la cátedra[xii]). Evidentemente, no es una solución intentar convertir la cátedra cristiana en una cátedra multi-confesional, pues seguiría siendo (pluri)confesional.

Por tanto, no tiene sentido en la Universidad pública española ninguna cátedra de teología. Los estudios sobre “el hecho religioso” en sus diversos aspectos ya están cubiertos en los departamentos de Filosofía, Antropología, Psicología, Sociología, Historia, Biología, etc.

Hay que decir que el director de la cátedra, Ildefonso Camacho, quiso responder, mediante una entrevista en el diario Ideal[xiii], a los argumentos que UNI Laica y varios profesores de la UGR habíamos esgrimido contra la cátedra. Se limitó a insistir en “crear espacios de encuentro y diálogo entre la teología y las otras ciencias”; frente a estas, “la teología en la universidad representa otra perspectiva para acercarse a los problemas, no menos rigurosa aunque con sus rasgos propios”, que “contribuye a enriquecer la interdisciplinariedad”. Estamos pendientes de que los “rigurosos” saberes teológicos aparezcan en las revistas científicas de prestigio.

Las firmas

UNI Laica no está sola en su denuncia; en 2011 inició una campaña contra la Cátedra de Teología en la UGR [xiv], y ya son más de 4.900 los firmantes de un Manifiesto específico contra ella[xv], entre los que se encuentran sobre todo miembros de la UGR y otras universidades, pero también personas de otros ámbitos interesadas en una Universidad pública y laica, al servicio de todos.

Por su parte, el Manifiesto por una Universidad Pública y Laica –que incluye la oposición a la presencia en la universidad pública de instancias como la cátedra en cuestión– cuenta con más de 8.200 firmantes[xvi]. En la reciente recogida de firmas en las Jornadas de recepción de estudiantes de la UGR[xvii], muchos jóvenes universitarios nos mostraban su incredulidad y escándalo ante la confesionalidad universitaria, que creían más que superada.

La dignidad

Como era de esperar y temer, la cátedra granadina levantó la veda, y no tardaron en inaugurarse al menos dos cátedras de teología más en universidades públicas: la de La Laguna en 2012[xviii] y la de Almería en 2014[xix]. Ante la falta general de reacción contra estos atropellos a la ciencia y a la laicidad universitarias, no extrañaría que la presencia de la teología en las universidades se extendiera aún más.

Se hace imprescindible una toma de conciencia, especialmente entre los propios universitarios, de la gravedad que tiene esta invasión de la pseudo- y anti-ciencia confesional en el espacio universitario. No es, por desgracia, la única vía de entrada de la pseudo- y anti-ciencia en las universidades. La misma UNI Laica ha denunciado la infame continuidad de las asignaturas de religión católica, con sus groseros contenidos milagreros y creacionistas (es decir, anti y pseudocientíficos), en los Grados de Maestro (en Primaria e Infantil).E incluso al margen de los grados: los cursos específicos para la obtención de la DECA (Declaración Eclesiástica de Competencia Académica) son especialmente deplorables, por cuanto son cursos para la acreditación de adoctrinadores infantiles en la escuela[xx]. Con ellos, la universidad prostituye en extremo su noble misión y se hace cómplice de una execrable forma de abuso mental infantil.

Además, otras creencias pseudocientíficas, sobre todo pseudoterapias (constelaciones familiares y otras pseudopsicoterapias, coaching con ‘programación neurolingüística’, reiki, reflexoterapia, formas de supuesta sanación asociadas a la no menos supuesta energía denominada ‘chi’, homeopatía, etc., etc.), también penetran en las universidades, y también ayuda UNI Laica a desenmascararlas[xxi]. Hay que reconocer que, en estos casos, las autoridades académicas se muestran algo más favorables a actuar para sacarlas del ámbito universitario. En cambio, ante la intromisión de las creencias religiosas más tradicionales (en especial, las católicas) aparecen mucho más cautas y achantadas.

A menudo, esas autoridades se excusan en la imposición de los Acuerdos con la Santa Sede, y es cierto que suponen un obstáculo ignominioso que urge no modificar, sino eliminar[xxii]. Es una toda una afrenta inadmisible que la enseñanza universitaria (como la no universitaria) esté constreñida y en parte impuesta por un Estado extranjero, un Estado que, además, dista de ser democrático. Sin embargo, no vemos el menor amago de rebeldía de rectores y decanos ante ese escándalo, y a veces el coqueteo con el confesionalismo católico va, lamentable y vergonzosamente, mucho más allá de lo que exigen los Acuerdos, como cuando se ofrecen, al margen de las enseñanzas regladas, los citados cursos para la obtención de la DECA. Estos comportamientos contemporizadores con la indignidad confesional y pseudocientífica, indicativos de inconsciencia o cobardía –cuando no de llana connivencia– solo se modificarán mediante la presión social y de los propios universitarios (los partidos políticos y los sindicatos miran hacia otro lado). También puede desempeñar un papel importante el posicionamiento de los medios, pero entre estos solo parecen suficientemente sensibles a lo aquí tratado algunos, como Público, Eldiario.es, Tercera información, El Independiente de Granada y, especialmente, El Plural-Andaluces diario. Urge que tales presiones contribuyan a que se consiga que, siglo y medio después, recuperemos la –en este ámbito– perdida dignidad universitaria. No olvidemos que la universidad debe ser un componente fundamental de la conciencia crítica del país, y que este necesita que esa conciencia actúe en un sentido emancipador, democrático y racional, alejado de dogmatismos, supercherías e intereses espurios.

(*) Juan Antonio Aguilera Mochón. Secretario de UNI Laica, la sección de universidad de Europa Laica.

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[i] Decreto de 21 de Octubre de 1868, de Manuel Ruiz ZorrillaMinistro de Fomento. Gaceta de Madrid, 22 de octubre de 1868, año CCVII, número 296, páginas 15-17. Puede leerse en: http://www.filosofia.org/hem/dep/boe/8681022.htm

[ii]http://catedras.ugr.es/catedrateologia/pages/actividades/catteomemoriaactividades20112012

[iii] Sobre la campaña contra la Cátedra de Teología: https://laicismo.org/uni-laica-granada-presenta-la-campana-no-a-la-catedra-de-teologia-en-la-universidad-de-granada/
Las firmas que la apoyan: https://laicismo.org/campana-no-a-una-catedra-de-teologia-en-la-universidad-de-granada/
La protesta de UNI Laica en el acto de inauguración: https://laicismo.org/uni-laica-y-granada-laica-se-manifiestan-contra-la-catedra-de-teologia-en-la-universidad/

Una de las noticias aparecidas en los medios: https://laicismo.org/primera-catedra-de-teologia-en-la-universidad-publica-desde-el-siglo-xix/

[iv] Expresó tales ideas en esta conferencia-debate: https://laicismo.org/video-charla-en-granada-libertad-e-igual-dignidad-premisas-del-otro-mundo-posible-que-anhelamos-por-federico-mayor-zaragoza/

[v] http://blogs.periodistadigital.com/teologia-sin-censura.php/2011/12/06/catedra-de-teologia-en-la-universidad-de (https://laicismo.org/catedra-de-teologia-en-la-universidad-de-granada/ )

La opinión de UNI Laica: https://laicismo.org/uni-laica-se-congratula-por-la-posicion-de-jose-maria-castillo-frente-a-la-catedra-de-teologia-de-la-ugr-y-pide-que-sea-retirada/

[vi] http://catedras.ugr.es/catedrateologia/pages/organizacion

[vii] Audio de la entrevista: http://www.ivoox.com/catedra-teologia-universidad-granada-audios-mp3_rf_870591_1.html