Temor al calor en ayunas

El sector agrario de Lleida organiza talleres para que los temporeros musulmanes aprendan a sobrellevar el Ramadán canicular. Algunas empresas pactan trabajar solo por la mañana

 Viernes. Faltan dos días para el inicio del Ramadán y la Asociación de Empresarios Agrarios de Lleida (Asaja) lleva a cabo un curso de prevención de riesgos laborales dirigido especialmente a los trabajadores musulmanes. Allí, el técnico Xavier Trepat alerta a los temporeros de los riesgos de trabajar y seguir el sagrado ayuno. Les dice que no hace falta hacerse los fuertes, y les aconseja que al menor síntoma de mareo acudan al médico; les dice que un desmayo por insolación puede acarrear multas a los agricultores de hasta 40.000 euros. Y les dice: «Si eso ocurriera, muchos agricultores dejarían de contratar a musulmanes, y eso perjudicaría a los empresarios y a vosotros».
 Sumaile Sidibe, uno de los temporeros senegaleses que le escuchaban, confiaba, como la inmensa mayoría de musulmanes, en que el sacrificio valdría la pena. «Es muy duro, intentaré aguantar» , decía al salir del curso. Iba cargado de consejos, entre ellos que durante la jornada laboral tuviera la precaución de cubrirse la cabeza «con una gorra, un turbante o un trapo» .
 En algunas fincas, las más grandes, donde la recolección dura más de un mes, propietarios y temporeros han pactado aflojar un poco ahora, trabajar solo por la mañana. Para evitar las horas más calurosas, los payeses suelen empezar temprano y parar sobre las 12.30. Reenganchan a las cuatro de la tarde. La compensación para los propietarios llegará luego, en septiembre, cuando alargarán la jornada.
 Para Valentín Antúnez, responsable del sindicato del campo de CCOO, lo más importante es que no ha habido rechazo por parte de los agricultores hacia el colectivo musulmán. «Incluso les han facilitado las cosas, y en alguna fábrica de piensos, el año pasado, se permitió parar para que rezaran». Los inconvenientes, dice el sindicalista, los han puesto siempre trabajadores de otras religiones. «Es como pasaba con los fumadores, paraban a fumar y los que no se levantaban se quejaban al empresario porque ellos no podían hacerlo» .UGT también ve buena disposición entre las empresas agrarias. «Los dueños están pendientes, la verdad es que nadie quiere tener desmayos» , dice Antonio Rodríguez, responsable de Alimentación.

 La fe o el trabajo
 La Inspección de Trabajo no tiene prevista ninguna campaña especial. «Nunca ha habido problemas», afirma el responsable, José Vicedo, recordando, sin embargo, que el año pasado sí tuvo que hacer alguna aclaración. Asaja exigía en los contratos de sus afiliados que los musulmanes asumieran los riesgos laborales si optaban por no comer ni beber durante el día. Vicedo fue rápido. Aclaró que ningún contrato exime a la empresa de la responsabilidad respecto a la salud de sus trabajadores. Este año, Asaja no ha exigido a ningún agricultor que firme este contrato.
 Pega fuerte el Sol en las espaldas de los temporeros que recogen fruta en Lleida. Seguir el Ramadán sin comer ni beber es insoportable, y Solaymane Jop, un chico senegalés de 25 años, sabe lo que es. Ha asistido al taller, pero como algún año no ha podido aguantar el ritmo, este verano ha decidido cancelar el sacrificio. «Es duro trabajar en el campo, no ayunaré, cojo peras» , dice. Solaymane ha empezado la recolección en una finca de Lleida con compañeros musulmanes que tampoco harán el Ramadán. «Hace bastante calor, no lo podemos aguantar» . Es el segundo año que cancela el ayuno, y no es el único: cada vez son más los temporeros que no siguen el Ramadán. Lo afirman Josep Maria Jové, presidente de JARC (Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya), y Josep Cabré, de Unió de Pagesos, con temporeros musulmanes en sus campos.

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