Tarde o temprano vamos a tener que continuar con la separación religión-Estado [en Gran Bretaña]


Gran Bretaña ha cambiado […] desde la coronación de la reina Isabel II en 1953. Hoy en día, somos uno de los países con mayor diversidad religiosa, y  menos religiosos, del mundo. 
Con la sociedad en riesgo de fragmentarse por asuntos religiosos, ha llegado el momento de ponerse en marcha para convertirse en un estado secular moderno.

Nadie sugiere que el ‘disestablishment’ [el no-establecimiento de una religión oficial, la separación religión-Estado] es la panacea para curar todos los males, pero por una vez permitiría que Gran Bretaña tuviera la idea de igualdad incrustada en ella. Ciertamente, haría que el Estado sea más representativo del cambiante panorama de religión y creencias de Gran Bretaña, y podría ayudar a fomentar un sentido de identidad nacional, un todo cohesivo, que los diversos países religiosos con una religión estatal nunca podrán alcanzar.

Un obstáculo importante es, por supuesto, que el disestablishment’ no es en general políticamente relevante. Los políticos temen abordar el tema. Pero tarde o temprano tendremos que hacer frente a la realidad de que Gran Bretaña no es un país cristiano, y hacer algo con los lazos que unen.

La religión, por supuesto, tiene un lugar en nuestra sociedad para quienes la quieren, pero en términos de igualdad, no de privilegio. Todos nosotros tenemos la responsabilidad de querer vivir en una sociedad más justa y más igualitaria para desafiar el privilegio religioso, y presionar para el disestablishment’. El cambio puede suceder, pero primero Gran Bretaña debe sumar voluntades.

Autor: Stephen Evans, Director de National Secular Society 

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