Suleiman defiende unidad del Líbano, pese a sectarismo confesional

El presidente Michel Suleiman afirmó hoy que el sectarismo confesional imperante en el Líbano no dañará los esfuerzos por construir una sociedad democrática, un día después de una multitudinaria marcha a favor de un Estado laico.

  La oficina del primer mandatario emitió una nota sobre sus encuentros en Río de Janeiro con la comunidad libanesa residente en Brasil, a la cual pidió mostrar al "enemigo" que la diversidad sectaria en esta nación árabe no es obstáculo para edificar un Estado incluyente.

"Mientras Israel convierte lugares sagrados cristianos y musulmanes en sitios turísticos judíos en los territorios palestinos, el Líbano ha fijado oficialmente el 25 de marzo como Día de la Anunciación, como festivo para ambas confesiones religiosas", comentó Suleiman.

El jefe libanés de Estado se refería al plan israelí de incluir el sitio bíblico de la Tumba de los Patriarcas en Cisjordania en un proyecto para rehabilitar lugares patrimoniales supuestamente judíos. La nota de la presidencia se conoció apenas 24 horas después de que más de dos mil personas respondieron a una convocatoria por Internet y marcharon por las calles del centro histórico de Beirut para demandar la constitución de un Estado laico y matrimonios civiles.

Organizadores del movimiento Orgullo Laico dijeron que la idea es presionar por un Estado que no se base en la religión y revertir la que consideró tradicional apatía de los libaneses hacia ese tema. "Tenemos que hacer algo si queremos que las cosas cambien", indicaron.

De acuerdo con Yelda Yones, una de las organizadoras de la manifestación, para frenar la persistencia de un sistema no funcional hay que empezar a hacer algo, ser positivos y estar unidos.

El Líbano es una nación árabe donde coexisten 18 confesiones religiosas y está atomizado por éstas, al punto que su sistema político se rige por cuotas para chiitas, sunnitas y cristianos.

La Constitución establece que el presidente tiene que ser cristiano maronita, el primer ministro un musulmán sunnita y el titular del parlamento musulmán chiita, mientras sólo las autoridades religiosas pueden oficiar y registrar casamientos, nacimientos y defunciones.

Además, los jerarcas religiosos también están mandatados para cuestiones de herencia, de ahí que los derechos de los ciudadanos varíen según la pertenencia al grupo religioso y no sean uniformes para todos los libaneses.

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