Sufrió de chico por un cura abusador y logró que pague en la cárcel

«Es un sueño cumplido», dijo la víctima.La Cámara de Casación confirmó 12 años de prisión. El condenado pertenecía al Colegio Marianista de Caballito.

Sebastián Quattromo respira satisfecho. Tantos años de lucha tuvieron su recompensa. El cura que abusó de él cuando era chico está en la cárcel y seguirá tras las rejas muchos años más. “Me siento afortunado y dichoso. Es un sueño cumplido. Enfrentar la injusticia tuvo un sentido de reparación y reivindicación”. Es que tras años de cargarse al hombro la querella para encerrar a Fernando Enrique Picciochi, ex miembro de la Congregación de Hermanos Marianistas, la Cámara de Casación acaba de confirmar el fallo que lo condenó a 12 años de prisión. Así, seguirá preso en el penal de Ezeiza.Los abusos reiterados no sólo oscurecieron su adolescencia, sino que marcaron su vida. Sebastián ahora tiene 38 años, trabaja en una administración de consorcios pero todo su interés está puesto en el grupo “Adultos por los derechos de la infancia”. Allí está su ser, su militancia y su compañera en la vida. “Yo hice pública mi historia porque creo que es una contribución colectiva. Es durísimo, pero es un compromiso con la sociedad y un aporte indispensable para empezar a cambiar las cosas”. Sebastián habla largo y tendido sobre los derechos de la infancia. Y dice que lo que más le importa es ser un adulto como al que él le hubiera gustado encontrar cuando era chico. Por culpa de un cura abusador, Sebastián la pasó pésimo. Estaba en su viaje de egresados en Córdoba, con sus compañeros del Marianista, un tradicional colegio del barrio de Caballito. El cura, que entonces tenía 25 años y era el que supuestamente los cuidaba, se metía en su cama para abusar de él. También lo hizo en el micro. Y siguió haciéndolo durante el primer año del secundario, en los rincones más oscuros del colegio. Como hace la mayoría de los niños abusados, Sebastián se comió el secreto, que pudo contar diez años después, a los 23. Su familia lo escuchó con conmoción y cierta distancia. En el colegio quisieron callarlo una vez más y tapar todo. Sebastián siguió adelante, lo buscó, lo persiguió. Inició una querella a la que tuvo que sostener con su cuerpo, su tiempo y una enorme dosis de paciencia y dedicación. Es que Picciochi se fugó a los Estados Unidos. Después se logró que lo buscara Interpol y que lo extraditaran. El juicio oral fue en 2012. “Fue una experiencia muy reparadora. Duró dos meses y dieron su testimonio un montón de compañeros del colegio”, cuenta Sebastián. Fue una suerte de catarsis colectiva en la que se habló del maltrato físico, emocional y autoritario por parte del colegio. Ocurre que Sebastián fue el que se animó, pero fueron varios los alumnos abusados.En ese juicio el cura fue condenado a 12 años de prisión por el delito de “corrupción de menores calificada, reiterada”, sentencia que acaba de ser confirmada. “Se dio lo que busqué durante muchos años. Logré transformar algo devastador en algo positivo –dice Sebastián–. Estoy bien porque pude resignificar el dolor”.

Sebastián víctima abusos iglesia en Argentina 2014

Recuerdos de una pesadilla. Sebastián ahora tiene 38 años y pudo rehacer su vida. Foto: Maria Eugenia Cerutti

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