Souad Ragala: «El Islam y la modernidad no son incompatibles para las musulmanas»

La catedrática de la Universidad de Tánger afirma que «no se trata de copiar a la mujer occidental»

Souad Ragala, catedrática de la Universidad Abdelmalek Essaadi, de Tánger, analizó ayer en La Felguera, en el sexto foro de asociaciones de mujeres del Valle del Nalón, los retos de la globalización y la forma en la que los afronta la mujer de Marruecos, de donde es originaria.

A su juicio, la globalización presenta varias paradojas. Ha provocado, por ejemplo, «que las decisiones se tomen en una parte del mundo, el más desarrollado sin tomar en consideración a la otra parte», aseguró. Además, hizo posible la apertura de las fronteras para el capital pero su cierre para las personas. ya que viajar de Marruecos a España «es más complicado que nunca». También permite el conocimiento de diferentes culturas y la «mezcla de personas de diversas naciones», dijo. Y en esta situación, comentó Ragala, «la penetración de la cultura musulmana en occidente ha sido un verdadero desencuentro». Por eso, la catedrática de la Universidad Abdelmalek Essaadi, de Tánger, considera que la globalización «no sólo fracasó en la homogeneización del mundo sino que ha ahondado en las diferencias». Defiende que la comprensión y el respeto a las diferencias «enriquece», dijo durante su intervención ante un auditorio de cerca de doscientas mujeres.

Ragala resaltó el desafío de entrar en la modernidad para la mujer marroquí, en particular, y la musulmana en general. «Las musulmanas podemos acceder a la modernidad siempre que sea pensada por nosotras, conciliándola con la tradición», dijo. Por eso defiende que «modernidad no es copiar a la mujer occidental, tiene que ser algo nuestro pero sin perder las señas de identidad» porque «Islam y modernidad no son incompatibles», subrayó. El primer paso para conseguirlo se tiene que dar en la familia y el segundo en las aulas. Para la catedrática de la Universidad Abdelmalek Essaadi la cara más fea de la globalización viene de la mano de la deslocalización, el traslado de los centros de trabajo de algunas empresas a países con menores costes para ellas. No pasó por alto los beneficios de la globalización, en concreto la «supresión de distancias físicas y temporales» que supuso la aparición de corrientes ideológicas que, dijo, «revisan ciertos prejuicios». Souad Ragala es experta en Armando Palacio Valdés. Actualmente trabaja en un libro sobre el escritor lavianés y ha aprovechado esta visita a Asturias para acercarse a la casa en la se alojó Palacio Valdés cuando estudiaba en Oviedo. «Consigue una gran adaptación de la trama al escenario», indicó la profesora que empezó a profundizar en la obra del escritor con su libro «La espuma».

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...