Solo un obispo apoya el perdón de Blázquez

El Gobierno loa al prelado y el PP quita hierro a su discurso

El cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo, fue el único miembro de la Conferencia Episcopal Española que ayer salió en defensa del presidente Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, y el discurso en el que pidió perdón por "actuaciones concretas" de la Iglesia durante la Segunda República y la guerra civil. Amigo, situado junto a Blázquez en el ala más progresista del episcopado, consideró "adecuado y respetuosísimo" el pronunciamiento. También matizó que solo refleja una opinión y "no es algo programático" o una declaración oficial de la Iglesia. Por eso recomendó "leerlo íntegramente".
Pese a que Blázquez mide mucho sus palabras, su petición de perdón ha reabierto el debate y dibujado dos posturas en el seno del episcopado sobre un tema tan delicado, que oficialmente se daba por cerrado y que no figuraba dentro del orden del día de la asamblea plenaria.
Fuentes episcopales informaron de que la plenaria no hará ninguna manifestación al respecto y pasará de puntillas en la declaración elogiosa que difundirá con motivo del centenario del cardenal Vicente Enrique y Tarancón. Estas fuentes opinan que la declaración de Blázquez debe inscribirse como un anuncio de precampaña cara a la elección de la nueva cúpula episcopal, que se celebrará el próximo 4 de marzo. Blázquez tendrá enfrente al sector más próximo al PP y a los movimientos más reaccionarios de la Iglesia, liderado por el cardenal de Madrid Antonio María Rouco Varela.

"CONCORDIA Y CONSENSO"
El Gobierno y el PSOE aplaudieron las declaraciones de Blázquez. "Le honran. No deben sorprender. Mucha gente se lo agradecerá", comentó el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo. El titular de Defensa, José Antonio Alonso, las calificó de "buenas y acertadas", y consideró que llaman a la "concordia y al consenso". Para el portavoz parlamentario socialista, Diego López Garrido, la petición de perdón es "positiva y sincera", por lo que su partido le otorga "la máxima importancia", y es "doblemente positiva" al coincidir con la tramitación de la ley de memoria histórica.
El PP trató de quitarle hierro. Su portavoz, Eduardo Zaplana, consideró que la declaración no tiene "la más mínima importancia", ya que es "habitual y cotidiano" que la Iglesia hable de perdón. El secretario general del grupo, Jorge Fernández Díaz, opinó que Blázquez "ha creado controversia" y recordó que la Iglesia sufrió en la guerra civil "la persecución más grande de la historia".
Los portavoces de IU-ICV y ERC, Gaspar Llamazares y Joan Tardà, juzgaron insuficiente el gesto de Blázquez y le reclamaron una condena contundente del franquismo.
 

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...