Sólo la sociedad laica admite la ciencia y religión: Antonio Lazcano

“Aunque la mayoría de la población mexicana se declara creyente, está lejos de inquietarse con la idea de la evolución biológica. ¿Cómo logran los practicantes de una religión, sean católicos, judíos, protestantes o musulmanes, conciliar la imagen de un Dios creador con la de la selección natural, que es un proceso sin metas ni objetivos? No lo sé y, en realidad, no me interesa. Ellos tienen derecho a vivir sus dudas y sus certezas, pero en un Estado laico ningún credo religioso puede imponer sus certidumbres y sus enseñanzas”, señaló ayer Antonio Lazcano, miembro de El Colegio Nacional y profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM, en su discurso ofrecido en la Universidad de Valencia, que le otorgó ayer su doctorado Honoris Causa.
Después de recordar la acogida de la Teoría de la evolución y las ideas de Charles Darwin en México y España, y la divulgación de éstas por personajes como Alfonso L. Herrera y Peregrín Casanova y Ciurana, el biólogo evolutivo añadió que la única sociedad en donde tenemos cabida todos, creyentes o no, con dudas científicas o dogmas religiosos es aquélla en donde el laicismo es reconocido como uno de los componentes esenciales del pacto histórico que configura a las naciones contemporáneas.
“Es cierto que en España y en México nos hace falta, como lo quiso Peregrín Casanova, incorporar la enseñanza de la evolución a las ciencias médicas, a la veterinaria, a la agronomía y a la antropología física. Aunque falta mucho por hacer, sorprende la rapidez con la que la biología evolutiva ha madurado en muchos espacios académicos y se ha extendido y enraizado en forma mucho más profunda de lo que solemos imaginar”.
Y es en la educación donde el laicismo debe mantenerse con más fortaleza frente a diversos riesgos, donde hay la tendencia hacia privatizarla, tanto en países europeos y latinoamericanos, “y persiste el intento, hasta ahora sin éxito, por la devolución de los fueros eclesiásticos y la educación religiosa en la escuelas públicas”.
Esto es inherente a la insistencia de un sector de la Iglesia católica, añadió, que demanda mayor presencia en el ámbito educativo y político. “Esas campañas contra la educación laica no hacen sino reflejar una añoranza por un Estado confesional que ya se fue, y para siempre”.
UNIVERSIDAD PÚBLICA. En el acto realizado ayer en el Paraninfo del edificio de La Nau, el rector de la universidad valenciana, Esteban Morcillo, otorgó el Honoris Causa a Antonio Lazcano y a José Jalife, investigador cardiovascular de la Universidad de Michigan, quienes definió como “ejemplos de grandes investigadores y docentes, al tiempo que grandes difusores del conocimiento”.
El rector enfatizó que en la sociedad contemporánea las universidades tienen que producir una investigación fundamental que permita contribuir al progreso de la ciencia, favoreciendo la acumulación de conocimientos que sean la base de futuros desarrollos científicos.
No obstante, como mencionó Lazcano en su discurso, las universidades enfrentan diversos riesgos como la corporativización de la educación, herencia de los gobiernos de Margaret Thatcher y de Ronald Reagan y “de sus imitadores en muchos países”, que han visualizado la educación con criterios mercantiles y olvidado su función social.
“En los últimos años la visión eficientista se ha apropiado del discurso de la evaluación de las universidades, hablando de costo y precios y no de valores, olvidándose que eficiencia no es un sinónimo de relevancia”.
Por lo tanto, agregó, la defensa de la labor de la universidad pública no puede basarse en su significado práctico, sino en su valor intrínseco. “Debemos hacer un alto al modelo económico que produce las desigualdades dolorosas que observamos día a día, y que pretende resolver sus problemas de balance acabando con modelos de educación gratuita de la mejor calidad”.

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