Sobre la Cátedra de Teología confesional en la Universidad aconfesional

El teólogo José M. Castillo se ha pronunciado públicamente sobre la “Cátedra de Teología en la Universidad”. Acertadamente señala que “no olvidemos que la Universidad es (y tiene que ser) una institución no-confesional”. Más adelante apunta que “si la dirección [de la Cátedra] la tiene la Facultad de Teología, es evidente que la Facultad es (y tiene que ser) confesional-católica. Y por tanto la Cátedra de Teología tendrá que ser confesional-católica”.

¿Cuál es la situación de hecho? Pues que la Cátedra está dirigida por la Facultad de Teología: su director es el padre Ildefonso Camacho, rector de esa Facultad. Que también es el presidente de la Comisión Gestora de la Cátedra. Y esto es así porque así lo contempla el Acuerdo de creación de la Cátedra: según este Acuerdo, esos cargos los propone el rector de la Facultad de Teología, aunque el nombramiento oficial corresponda al rector de la UGR. Como ha dicho Ildefonso Camacho en una entrevista radiofónica, “el rector de la Universidad no puede nombrar por propia iniciativa, sino que siempre tiene que contar con el acuerdo del rector de la Facultad de Teología”, y añade que, como “era una Facultad de Teología cristiana, católica, la que intervenía como cofundadora… tenía que respetarse también nuestra especificidad, y nuestra especificidad es que nosotros lo que trabajamos es la tradición cristiana”.

Dado que se cumple sin ningún género de dudas la premisa de Castillo (la dirección de la Cátedra la tiene la Facultad de Teología, católica), es cierta su conclusión: la Cátedra de Teología ‘es’ confesional-católica. Y, como dice el reciente doctor ‘honoris causa’ por la UGR, esto es inadmisible, pues la Universidad tiene que ser no-confesional. La situación de hecho supone –según el propio Castillo– que la Cátedra “dependerá también del Vaticano (Congregación para la Doctrina de la Fe). Con lo que se produciría la estrambótica situación de una Universidad española no-confesional que, en un sector de sus enseñanzas, depende de una institución confesional y, por tanto, autoritaria, o sea extra-científica, y para colmo radicada últimamente fuera de España.”

Parece claro que, en definitiva, Castillo da la razón a los más de 2.200 firmantes de un Manifiesto contra la Cátedra de Teología en la UGR, entre los que se encuentran miembros de esta y otras universidades, y también personas de otros ámbitos interesadas en una Universidad pública y laica, al servicio de todos.

Pienso que no tiene sentido en la Universidad pública española ninguna Cátedra de Teología, pues los estudios sobre “el hecho religioso” ya están cubiertos en los departamentos de Filosofía, Antropología, Psicología, Sociología, Historia, Biología, etc. Los estudios de Teología tienen su sitio ¡en la Facultad de Teología… o en la nueva Universidad Loyola Andalucía!

En definitiva, la Cátedra de Teología actual, confesional-católica, es inaceptable y, en mi opinión, la solución no está en intentar salvar los muebles convirtiéndola en una Cátedra multi-confesional: ¡seguiría siendo confesional (¿cómo puede no serlo una Cátedra sobre Dios?). Y, de acuerdo con José M. Castillo, una Cátedra confesional es inadmisible en la Universidad pública.

Juan Antonio Aguilera Mochón.
Miembro de UNI Laica

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