Sobre el atentado terrorista en París

Además de la rabia por un nuevo acto de barbarie y la condena y repulsa por el mismo, se me amontonan unas cuantas preguntas en la cabeza: ¿lo importante de este atentado absurdo, son las personas asesinadas?, ¿lo importante es que se trata de un acto terrorista-islamista?, o ¿lo importante es que se trata de un atentado contra la libertad de expresión y en consecuencia contra la libertad de conciencia? Después de otras pocas que voy ordenando, me surgen, otras dos preguntas ¿qué consecuencias nos traerá y a quien beneficiará?

Para mí, lo primero y más importante son las personas, pero yo mismo y la sociedad entera, hemos concluido que ‘las personas no valen todas lo mismo’. Ese mismo día fueron asesinadas 31 personas al estallar un coche bomba ante una academia de policía en el centro de Saná (Yemén); El 18 de diciembre fueron asesinadas 35 personas y secuestradas 185, en su mayoría mujeres y niños, en Gumsere, al noreste de Nigeria, y todavía no se tienen noticias de las decenas de niñas y adolescentes secuestradas por Boko Haram meses antes; El 16 de diciembre pasado, fueron asesinadas otras 141 personas, la gran mayoría escolares, en Peshawar (Pakistán),… Pero parece que estos no son nuestros muertos, aunque sean las políticas estadounidenses y europeas quienes los provocan. Siento vergüenza ajena, cuando veo la manifestación de París encabezada por lideres de países que masacran impunemente como el de Israel Netanyahu, que han empujado a la miseria y la crisis a todo el sur de Europa como la A.Merkel, D.Cámeron…, y el resto que recorta derechos y libertades a su antojo como el presidente francés, el español, etc.

El mundo occidental entero ha reaccionado contra un atentado que rápidamente ha calificado como islamista, cuando quienes lo han cometido eran franceses de nacimiento, alguno incluso de varias generaciones atrás. También los autores de los atentados en Londres, eran ingleses de nacimiento,…, todos ellos habían sido educados en escuelas nacionales y con los criterios establecidos. ¿Qué ha fallado en el sistema? Son los países europeos, junto con los EEUU quienes están exportando terroristas a miles, todos ellos salidos de las escuelas públicas de cada país. Además, Occidente ha fomentado de forma activa y continua, de forma criminal, las corrientes más extremistas del islam, también financiados desde Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y sus vecinos gracias a la marea del petróleo… Ellos han creado los grupos rebeldes para derrocar a los gobiernos ’no afines’ y entretanto hacerse con el control de sus materias primas ¿Por qué los gobiernos que se dicen democráticos, no actúan contra esos ‘petro-reyezuelos’ que están financiando a los grupos ahora terroristas? Ni más ni menos porque son los dueños del petróleo y los aliados de Occidente.

Lo verdaderamente importante, es que se trata de un atentado contra la libertad de expresión y consecuentemente contra la libertad de conciencia. Y esto, siendo grave en sí mismo y aunque suene contradictorio, va a ser la justificación de los distintos gobiernos para restringir un poco más todas las libertades sociales, también la libertad de expresión: más intolerancia, más miedo al diferente y al desconocido, más policía y más seguridad, fronteras más impermeables a los hambrientos, más control de Internet y las redes sociales, etc. Ya sabemos cómo acaba esto: más guerra contra el terrorismo, más invasiones y bombardeos contra aquellos a los que les colocan la etiqueta (aunque verdaderamente el motivo sea geoestratégico, el control de las materias primas,…) y más dinero para los sátrapas y los dictadores.

Que la libertad de expresión es un derecho a defender está claro, pero ‘aunque no sea políticamente correcto’ digo que hay formas de entender la libertad de expresión que yo no comparto (y no hago otra cosa que ejercer mi libertad de expresión). Partiendo de la máxima de que ‘no estando de acuerdo con tu opinión, defenderé tu derecho a expresarla’. No comparto la burla, la falta de respeto, el insulto,…, todo ello de una manera tan gratuita y tan irresponsable de no medir ningún tipo de consecuencias; No me identifico con los que consideran que “mi libertad de expresión está por encima de las consecuencias que pudiera acarrear, no solo a mi mismo, sino también a otros muchos”. La sensatez, la oportunidad o inoportunidad, la responsabilidad colectiva…, tienen que jugar también un papel y al mismo nivel que la libertad de expresión y de pensamiento.

 

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