Sindicatos y movimientos ciudadanos preparan acciones contra la visita del Papa a Barcelona

La visita del Papa a Barcelona el próximo 6 de noviembre movilizará a un buen número de colectivos para hacer patente sus protestas contra la misma. El Sumo Pontífice asistirá a la conversión del templo de la Sagrada Familia en basílica y estará apenas 24 horas en la capital catalana, pero desde antes de su llegada se prevén huelgas y manifestaciones por parte de entidades laicas o directamente antirreligiosas.

Prueba de ello fue una reunión que hubo ayer por la tarde de movimientos ciudadanos barceloneses para discutir acciones a realizar durante la visita de Benedicto XVI. De momento, el sindicato CGT ha convocado huelga de autobuses como medida de protesta. Pero eso fue una iniciativa de su sección de transportes. El sindicato como tal está dispuesto a realizar actos de protesta en unión de colectivos de distintos barrios de la ciudad, entre los que se cuentan movimientos de gais, lesbianas y transexuales, casales, ateneos, asociaciones ciudadanas o colectivos de okupas y antisistema.

ICV ya sembró la polémica la pasada semana, cuando el teniente de alcalde de Acción Social y Ciudadaná, Ricard Gomà, aprovechó el boletín municipal para cargar contra la visita del Pontífice, de quien dijo que era la cara más rancia de la Iglesia católica. Ayer, el líder de la formación, Joan Herrera, volvió sobre el tema y manifestó que los gastos derivados de la visita los debería pagar el Vaticano y no la Administración.

Según las cuentas que han trascendido, el desembolso para el Ayuntamiento será de entre 670.000 y 720.000 euros, sin contar los derivados de la seguridad y de prensa. A esta cantidad, habría que sumar los gastos en los que incurrirá la Generalitat, así como otras administraciones. En total, 2,5 millones. "En los grandes acontecimientos, tiene que pagar quien invita a la fiesta. ¿Quién invita a la fiesta? Yo creo que estaría bien que el Papa, esta institución tan generosa y altruista, la pagara", dijo Herrera.

El Movimiento Laico y Progresista es otro de los colectivos que se ha manifestado en contra de la visita. Esta organización ha convocado una manifestación para el día 4 de noviembre con el fin de denunciar las prebendas que tiene la Iglesia católica y para reivindicar el Estado laico. El hecho de que se convoque la protesta unos días antes es para no topar con los católicos, sino sólo para hacerse oír. Colectivos de homosexuales y feministas se han apuntado a la iniciativa para protestar por la postura del Vaticano respecto a temas como la homosexualidad, la prevención del SIDA o los casos de pederastia dentro de la propia Iglesia que poco a poco se van conociendo.

A la manifestación se han sumado ya casi cincuenta organizaciones, entre las que se encuentran los sinidicatos CCOO, CGT, CNT y Ustec, además de partidos como EUiA (la rama catalana de Izquierda Unida) o Psuc Viu. El manifiesto hecho público con motivo de la manifestación exige que “las creencias religiosas dejen de ser financiadas con dinero público; que se suprima la asignación tributaria a la Iglesia católica a través del IRPF; que los actos y lugares públicos dejen de estar presididos por símbolos religiosos; que la apostasía sea un derecho reconocido por la ley; que se respete el derecho de todas las personas a vivir según su condición sexual y que los clérigos pederastas y sus encubridores sean llevados ante la justicia”, entre otras reivindicaciones.

La protesta desde dentro de la Iglesia

Otros colectivos llevan su protesta por otros derroteros. Mujeres en la Iglesia, por ejemplo, ha convocado a una oración colectiva en la plaza de Cataluña para exigir que se las tenga en cuenta dentro de las jerarquías eclesiásticas. Al finalizar, leerán un manifiesto donde piden acceder al sacerdocio y que la Iglesia reconozca a los homosexuales. Y el casal Ca la Dona ha convocado una concentración para el mismo día 7 de noviembre en la plaza Universidad de Barcelona.

Por su parte, el movimiento Redes Cristianas ha emitido una carta abierta a Benedicto XVI en la que señala que “hoy vivimos de manera particularmente dura los efectos de la crisis económica: cierre de empresas, paro, e índices crecientes de dualidad social; hay también creciente presencia de la inmigración extranjera como exponente de la crisis internacional. Todo ello pone una vez más de manifiesto la debilidad e injusticia de nuestras sociedades y la perversidad del sistema. Ésta observación es particularmente oportuna con motivo de su visita: porque en este momento de crisis quisiéramos que su viaje se mantuviera dentro de unos límites de austeridad económica y no diera el más mínimo motivo de crítica”.

Redes Cristianas recuerda también al Pontífice que “a pesar de que probablemente en ambas visitas [se refiere a Santiago de Compostela y a Barcelona] usted se verá envuelto en masas, sólo se tratará de un fenómeno fugaz y muy mediático, de muy dudosa repercusión en un cambio del comportamiento religioso. Y a la vez porque dado este pluralismo, como dirigente de una de las confesiones religiosas, no puede dirigirse a sus habitantes en general como si todos fueran de su confesión. Ello puede molestar, lógicamente, a los que no lo son”.

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