Sin islamistas

El comité de 50 expertos que durante los últimos meses ha reformado la constitución egipcia ha completado su tarea y ha pasado el relevo al presidente Adly Mansur.

Dentro de unas semanas los egipcios acudirán a las urnas para ratificar por medio de un referéndum el texto aprobado por los expertos, un texto que contiene reformas de cierto calado con respecto al que en 2012 aprobaron los egipcios mediante referéndum y que era de orientación islamista.

Uno de los cambios más significativos es el que señala que las fuerzas políticas que defienden un ideario religioso no pueden concurrir a las elecciones, una medida que se dirige específicamente contra los Hermanos Musulmanes.

Los expertos, en su inmensa mayoría laicos, han querido evitar de esta manera que los islamistas tomen el poder como ocurrió tras la caída de Hosni Mubarak y el ascenso de Mohammed Morsi.

Es cierto que Morsi nunca llegó a aplicar el programa de los Hermanos Musulmanes, pero no lo pudo hacer porque el ejército era quien en realidad detentaba el poder y no lo permitió antes de dar el definitivo golpe de estado el pasado 3 de julio.

La prohibición de que los partidos políticos tengan un programa religioso es polémica; sin embargo me parece acertada puesto que ocurre que tanto las fuerzas religiosas como las nacionalistas tratan de imponer su credo a los restantes miembros de la sociedad, desvirtuando y corrompiendo la democracia.

La democracia no consiste solo en obtener la mayoría en las urnas, sino en respetar al que no es como tú.

Imponer el credo religioso sobre toda la población es contrario a la democracia, aunque quien aspire a hacerlo haya obtenido el respaldo de la mayoría en unas elecciones libres, como ocurrió en Egipto con Mohammed Morsi.

Lo lógico es que los Hermanos Musulmanes no acpeten las nuevas reglas del juego. Será interesante ver qué resultado tiene el referéndum aunque es muy probable que los islamistas se abstengan en gran medida.

Si las urnas ratifican la Constitución, habremos dado un giro completo y nos encontraremos en gran medida en la misma situación que existía con Mubarak, aunque una diferencia esencial puede ser que la violencia haga estragos en el país como ocurrió en las décadas de los ochenta y noventa.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...