Sin crucifijos en los colegios

Pese a la polémica de los últimos tiempos, hace ya años que los colegios públicos jerezanos no tienen símbolos religiosos en sus aulas, al contrario de los concertados

La sentencia judicial que obliga al colegio público Macías Picavea de Valladolid ha retirar el crucifijo de sus aulas, provocando la correspondiente polémica, no sería necesaria en Jerez, al menos a tenor de los resultados de la consulta realizada por este medio entre diversos centros públicos, donde indican que hace ya bastantes años que no hay crucifijos en sus aulas dado el carácter aconfesional y laico del Estado.

No obstante, llama la atención el hecho de que algunos de esos colegios o institutos llevan el nombre de algún santo, Virgen o religioso. Cierto es que ese nombre obedece en muchas ocasiones a la barriada en la que se enclava o a que se le puso el nombre antes de que la Constitución española marcara el carácter aconfesional del Estado.

Así por ejemplo, el colegio público Pío XII, nombre de Papa, tiene esta denominación porque se encuentra en la barriada del mismo nombre, por lo que su directora, Sacramento Blanco, no le da la menor importancia. Eso sí, explica que "en este centro no tenemos ningún crucifijo porque en un centro público no los debe haber debido al respeto que merecen las demás religiones. Aquí por ejemplo hay alumnos chinos o árabes que no deben tener referencias religiosas en las aulas, así que no se tiene de ninguna". En su opinión, "debe ser la familia o su comunidad religiosa la que trabaje en ese aspecto. Eso no significa que se ataque a la religión católica, sino que no hay símbolos de ninguna religión".

Un caso parecido al de Pío XII es el del colegio público San José Obrero, que se llama así por estar enclavado en la barriada del mismo nombre. En este centro tampoco hay crucifijos en las aulas, aunque su director, Antonio Fernández, sí tiene uno en la mesa de su despacho a título personal porque es católico y practicante. "El hecho de que el centro sea público -explica- significa que debe respetar todas las religiones. Otra cosa es que fuera privado, pero si es público, o se pone el símbolo de todas las religiones o no se pone ninguno".

En el colegio de San Juan de Dios, al que también da nombre la barriada donde se encuentra, tampoco tienen crucifijo, al igual que el Virgen del Mar, en la barriada de El Portal. El director de este centro, Francisco Javier García, reconoce que "no se ha hablado mucho sobre este asunto en el claustro de profesores, aunque en este colegio no hay ningún niño que no de la asignatura de Religión. Hay uno que es de religión ortodoxa pero también va a clase de Religión católica. Lo que no hay es un crucifijo, porque como este no es un colegio antiguo no los había de antes. Sólo hay un cuadro de los Reyes de España". Eso sí, cuenta que el nombre del centro se debe a un antiguo colegio de monjas que había y que se llamaba Virgen del Mar".

En el instituto de San Telmo, en la barriada del mismo nombre, explican que "desde que se inauguró este centro no tenemos crucifijos en las aulas".

El instituto Santa Isabel de Hungría lleva este nombre porque el edificio albergaba antiguamente a un hospital llevado por monjas y que tenía a la mencionada santa como titular. El actual jefe de estudios de este centro, José María Gómez Velasco, explica que "aquí nunca hemos tenido crucifijos en las aulas y nadie ha pedido que se coloquen". Pero en su opinión, "ese no es el problema. El problema es si la enseñanza debe ser pública o concertada, y en mi opinión, debe ser pública".

Para este docente "es una contradicción que no haya crucifijos pero los alumnos tengan clase de Religión, o que se concierte con centros privados, donde sí hay crucifijos sin problema alguno. Esto de estado laico no tiene nada. Únicamente se guardan unos formalismos por cautela para una serie de votantes. A mí los crucifijos por ejemplo nunca me han molestado, pero las clases de Religión sí. Sólo hay clases de otras religiones si ellos envían sus profesores. Los evangelistas por ejemplo sí tienen profesores de Religión en varios centros, pero los musulmanes no. A los que no dan clases de Religión se les da actividades de estudio".

El instituto Padre Luis Coloma lleva el nombre de un religioso jesuita, un ilustre jerezano autor de la novela 'Pequeñeces' o del cuento del 'Ratón Pérez' a quien en 1953, cuando el centro se trasladó a la Avenida, le quiso rendir homenaje el claustro de profesores encabezado por José Cádiz Salvatierra ya que, entre otras Cosas, el padre Coloma también había sido antiguo alumno del instituto, el segundo más antiguo de Andalucía.

La actual directora del centro, Ana Guzmán, explica que "hasta ahora no me había planteado el asunto, pero lo normal es que no haya símbolos religiosos en ningún sentido. Sólo en los despachos puede haberlos a libertad del que lo use y si quiere tenerlo, lo mismo que si alguien lleva una medalla colgada".

No obstante, esta docente apostilla que "en Marruecos por ejemplo no se puede poner una iglesia católica, y aquí se hacen mezquitas con el dinero del contribuyente".

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