Símbolos religiosos en un Estado Laico

Es un hecho el que las naciones tienden a la pluriculturalidad, en la medida en que las emigraciones modifican las sociedades. Ya no se puede aspirar, como lo quisieron algunos hace tiempo, a tener una sola Nación con una cultura hegemónica.

En el caso chileno, la propia Constitución Política reconoce la libertad de culto como uno de sus principios básicos. Lo anterior obliga al Estado a ser prescindente en cuanto a religiones y creencias. Este es un concepto básico para identificar a un Estado Laico.

Sin embargo, suele olvidarse que el Estado no es un ente invisible, que se hace presente solo por medio de las leyes, sino que toma cuerpo a través de sus representantes, sean estos elegidos por votación popular o contratados para ponerse al servicio de las instituciones públicas.

Por lo tanto, nadie que tenga un rol directivo como funcionario del Estado debería estar por encima de esta norma básica de convivencia, única forma de dar garantías a todos. Es por esta razón que se produjo un escándalo cuando una directora de la Junta Nacional de Jardines Infantiles hizo colocar la imagen de la virgen María, el 24 de mayo de 2010, en la sede central de esa institución. Su polémica determinación fue una de las causas que concluyó por costarle el puesto, luego de siete meses de intenso debate ciudadano.

Ahora el tema vuelve a la palestra. El Vicepresidente de la Cámara de Diputados de Chile, tras asumir ese puesto, instaló un símbolo religioso a la entrada de su oficina en el Congreso Nacional.

En efecto, tras asumir su puesto de Vicepresidente de la Cámara de Diputados, el diputado celebró la ceremonia de colocación de la “Mezuzá”, pergamino con textos religiosos, que va enmarcado en un rectángulo y que se coloca en el marco de las puertas de las casas o de las oficinas particulares de los judíos, siguiendo lo señalado en el libro de Deuteronomio: “4 Oye, Israel: Jehová  nuestro Dios, Jehová uno es. 5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.

Revestido con su kipá y premunido de martillo y clavo, el diputado colocó esta figura a la entrada de la oficina que ocupa en el Congreso Nacional.

Para solemnizar la ocasión, le acompañaron el Embajador de Israel y el Presidente de la Comunidad Judía de Chile.

¿Podría llamar la atención este acto si se hubiese efectuado en la casa o en la oficina particular del congresista? Evidentemente que no, pues en su vida privada puede hacer manifestación pública de su fe y hacer proselitismo si le complace.

Sin embargo, el acto es objetable por hacerse en el Congreso Nacional de un Estado pretendidamente laico como es en el caso chileno.

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