Si quisiera, la Iglesia podría solucionar la crisis española

¿Alguno de ustedes sabe, o puede calcular, o encontrar a cuánto asciende la riqueza del patrimonio de la Iglesia católica en España? Yo no he sabido buscarlo ni en libros ni en internet, en donde todas las referencias se reducen a decir que es de un valor incalculable. Seguramente constituye el patrimonio más cuantioso de España, incluido el del propio Estado.

La Iglesia ortodoxa de Chipre ha ofrecido sus bienes para salvar el impuesto que quieren establecer sobre los depósitos que los chipriotas tienen en los bancos, origen del conflicto actual. Cierto que la Iglesia ortodoxa por compartir religión tiene buenas relaciones con Rusia, cuyos ciudadanos son principalísimos depositantes, y cierto también que la Iglesia participa en el accionariado de uno de los bancos. Pero lo esencial es que ha puesto sus bienes a disposición del Estado y de los ciudadanos. Eso es lo que cuenta. Y bien ha destacado el patriarca ortodoxo que de todos es sabido que el patrimonio de la Iglesia de Chipre es inmenso, de modo que con su ayuda se podría liquidar la crisis del país, permanezca o no en la Unión Europea.

No sé si automáticamente ya han pensado ustedes en el traspaso a gran escala de esta solución a España, habida cuenta de que nuestra crisis es mayor y el patrimonio de la Iglesia española es muchísimo más caudaloso que el de la Iglesia hermana.

Si a ello le diera un empujoncillo y consejo el nuevo Papa, seguro que el cardenal Rouco y la Conferencia Episcopal en pleno ofrecerían la salvación económica a Rajoy y su Gobierno. Todos ellos con notables simpatías y empatías hacia la autoridad eclesiástica.

No se trataría de una confiscación o desamortización de sus bienes, sino de un donativo o hipoteca sin condiciones y poner la contabilidad y riqueza eclesiástica a cero. Poco tiempo ocuparía el último lugar del ranking, y por el contrario la economía española renacería, la posibilidad de trabajo se incrementaría exponencialmente, se podría pagar la gigantesca deuda con los acreedores alemanes, y los pensionistas afrontarían su última etapa de vida con dignidad. Y la Iglesia habría prestado el gran servicio a España en, ésta sí, Cruzada contra la pobreza que ha anunciado el Papa como objetivo de su papado. Para los ciudadanos, católicos o no, no tendría por qué ser humillante, al haber conseguido la Iglesia su riqueza con la fe y el esfuerzo y la contribución de todos los españoles. Ni la duquesa de Alba ni Amancio Ortega tiene por qué donar sus bienes, pero la Iglesia, sí. Sería grande y digna de Cristo.

Si quiere. Pero no quiere. Prefiere ser rica ella y llenos de penuria y preocupación los españoles.

He dudado si titular Artículo absurdo. Pero me parecía una obligación moral escribirlo. Ustedes se mofarán de mí, pero Chipre y su Iglesia están en el Mediterráneo y España y su Iglesia también.

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